tag:blogger.com,1999:blog-219062562008-07-22T08:00:04.247+02:00BartlebyBartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comBlogger263125tag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-31791128989623750762008-07-22T08:00:00.000+02:002008-07-22T08:00:04.348+02:00Cuestión de formas<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(0, 0, 102);">(*)</span> 1. No sé si han leído en la prensa especializada el rentable caso de <a href="http://www.elpais.com/articulo/arte/nina/pintaba/Pollock/elpepuculbab/20080705elpbabart_16/Tes">la niña que pintaba como Pollock</a>. Marla, que así se llama la criatura, resultó ser una niña prodigio de cuatro años (no se es prodigio a los 40) cuyo supuesto genio artístico hizo la fortuna de su familia. Antes de seguir, un aviso: que no afilen aun los colmillos los padres lectores de esta breve crónica que tengan hijas en edad de ser prodigio. Marla-Pollock empezó vendiendo sus cuadros (su obra, se dice su obra) en una exposición organizada por el bar del pueblo del Estado de Nueva York donde vivía, a razón de 250 $ por cachivache.</span><span style="font-family:trebuchet ms;"> Al cabo de unos meses ya se cotizaban sus trabajos a 15.000 $, con listas de espera de coleccionistas de todo el mundo. Los detonantes del descubrimiento y subida a los altares del arte fueron un galerista y un artículo en un periódico de provincias que, al poco, fue recogido por <span style="font-style: italic;">The New York Times</span>, consagrando la operación. Pero un programa de televisión, que inicialmente iba a respaldar el salto a la gloria de la niña artista en vísperas de inaugurar una importante exposición en Los Ángeles, descubrió la maniobra urdida por sus padres y allegados: que la niña no sabía hacer la <span style="font-style: italic;">o</span> con un canuto como era propio de su edad. Su caída fue tan fulgurante como su éxito y no consiguió vender un cuadro más.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">El mérito de la formidable burla sobre el mundo del arte que representa esta sencilla historia no está en el engaño sino en que sus autores supieron replicar con fidelidad los mecanismos públicos de ese círculo de engaños que es parte del arte contemporáneo. De engaños, no ficciones, por alejarse de la belleza y por reducirla a una estética consoladora </span><span style="font-family:trebuchet ms;">de vacíos y consumidora de ocios. Se limitaron a estimular la necesidad de decoración que la gente tiene para adquirir un estatus muchas veces simplemente privado, utilizando cánones de estética bendecidos por el común, en este caso Pollock. La trama tejida por sus padres no tiene nada que ver con los falsificadores famosos de la historia del arte, porque su objetivo no era la precisión sino la seducción. Sólo les fallaron las formas.</span><br /><p align="center"><object height="241" width="298"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Gvy4e43V-4M&amp;hl=es&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/Gvy4e43V-4M&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" height="241" width="298"></embed></object><br /></p><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">2. Hablando de formas y forma, tan distintas, un siglo </span><span style="font-family:trebuchet ms;">antes nos avisó, con cierto cinismo, Francis Picabia en su <a href="http://www.angelfire.com/il/journaljourney/CameraWork/cw-amorphism.html"><span style="font-style: italic;">Manifiesto amorfista</span></a>:</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;"><br />“¡Guerra a la forma!</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">¡La forma, ése es el enemigo!</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">De Picasso se ha dicho que estudiaba un objeto como el cirujano diseccionaba un cadáver.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">De esos cadáveres molestos que son los objetos, no queremos saber nada.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">La luz nos basta. La luz absorbe todos los objetos y los objetos </span><span style="font-family:trebuchet ms;">sólo valen por la luz que los baña. La materia no es sino un reflejo y un aspecto de la energía universal. De la relación entre ese reflejo y su causa, que es la energía luminosa, nace lo que se llama impropiamente los objetos y así queda establecido ese contrasentido: la forma.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Nos toca a nosotros indicar esas relaciones. El espectador, el que mira, debe reconstituir la forma, a la vez ausente y necesariamente viva.”</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;"><br />Pone como ejemplo una obra del que irónicamente llama “genial” Popaul Picador, <span style="font-style: italic;">Femme au bain</span>, de la que dice: “<span style="font-style: italic;">Busquen a la mujer</span>, dirán. ¡Qué error! Mediante la oposición de las tintas y la difusión de la luz, la mujer no es visible a simple vista y ¿qué clase de bárbaros podrían reclamar seriamente que el pintor se ejercite inútilmente a [en] esbozar un rostro, unos senos, unas piernas?” Como prueba del delito y en lugar del cuadro del tal Picador, coloco uno del Picabia original (que, por otra parte, tan bien se aplicó a la forma en buena parte de su obra), del mismo año en que proclama el amorfismo, 1913.<br /><br /></span><div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SHPOCg9l-zI/AAAAAAAABCc/LdQpbtY0wwY/s1600-h/Picabia+Udnie.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SHPOCg9l-zI/AAAAAAAABCc/LdQpbtY0wwY/s320/Picabia+Udnie.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220742935655873330" border="0" /></a><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Picabia, <span style="font-style: italic;">Udnie </span>(<span style="font-style: italic;">Young American Girl: Dance</span>), 1913.</span></span><br /></div><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">3. La conexión y la diferencia entre las dos historias la da el sentido del tiempo, la perspectiva histórica pero también la sensibilidad artística que permite el tiempo (aunque no solo). Ese tiempo que Valéry hacía aparecer “cada vez que hay dualidad en nuestra mente”, frente a “la única cosa continua [que] es la noción de presente”. De ambas, perspectiva y sensibilidad como distinción de la belleza ante la mera reproducción, carece Marla-Pollock y el arte contemporáneo que desvela. Tiempo artístico contra presente continuo cuyo estancamiento obliga a fingir originalidad para destacar en medio de la confusión. Con más humor lo decía Picasso cuando le reprochaban que su retrato de Gertrude Stein no se asemejase al modelo: "Descuida, que ya se parecerá...". Nosotros ya nos vamos pareciendo a la niña Marla y su clan.</span><br /><br /><div style="text-align: right;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(<span style="font-weight: bold;">*</span><span style="font-weight: bold;"></span>) Publicado en <a href="http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2008/07/cuestin-de-formas.html">Nickjournal 9 de julio de 2008</a>.<br /></span></div></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-81534948319696635322008-07-05T20:17:00.003+02:002008-07-05T20:20:24.623+02:00La tisis puede ser curada<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(*) En posguerra proliferaban en prensa y radio los anuncios de salvación. Uno de ellos rezaba así de rotundo: <span style="font-style: italic;">La tisis puede ser curada</span>. Por supuesto, no ofrecía ningún remedio solvente más allá de unas cataplasmas de mentol pero prometía algo mucho más valioso, esperanza. No consuelo, sino el optimismo de la esperanza, que es lo propio de una sociedad con ganas de cambiar. La esperanza era el salvoconducto necesario para el progreso por venir, aunque éste no lo viera ya el tísico pero sí lo disfrutaran sus paisanos, que eran los verdaderos destinatarios de la publicidad. La publicidad de la escasez siempre ha ido </span><span style="font-family:trebuchet ms;">asociada al riesgo y a la promesa de un futuro mejor. Durante la Gran Depresión una funeraria se anunciaba, con pompa vital: <span style="font-style: italic;">¿Para qué vivir cuando por 30$ podemos hacerle un entierro magnífico?</span> Aquí entraba en juego el compromiso de servicio y la atención al cliente típicos de la moral anglosajona. El cliente exigía a cambio de su dinero y tiempo empleados y en los años 80 un londinense demandó a la compañía del gas porque falló el suministro cuando iba a suicidarse. La utilidad como sinónimo de felicidad. Los anuncios ofrecen felicidad y hasta las leyes de países con buenas credenciales totalitarias obligan a dar <a href="http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/ley/obliga/dar/noticias/felices/indigna/espectadores/Rumania/elpepirtv/20080628elpepirtv_2/Tes">noticias felices</a>. Pero cuando se supera la miseria y la sociedad se estanca en un presente continuo de opulencia, como la actual, la publicidad ha de vender los bienes más escasos, </span><span style="font-family:trebuchet ms;">que son acción, valores y distinción. Acción en Cuatro, que promociona su Eurocopa con un dinámico <span style="font-style: italic;">Podemos </span>encarnado por futbolistas <span style="font-style: italic;">matrix </span>que se muestran todopoderosos ante la amenaza de las máquinas infernales. Y valores en los bancos, por supuesto, que siempre han sido la vanguardia de su privatización: el programa de Acción Social de Bankinter proclama que <span style="font-style: italic;">Somos distintos, para que todos seamos iguales</span> (y recibió el "Premio Empresa y Sociedad 2006" en la modalidad de "Mejor Acción Social apoyada en Productos y Servicios”, entregado por SS.AA.RR. los Príncipes y aplaudido por las ONGs allí presentes). El anuncio añadía el subtítulo, vergonzante y un poco innecesario, <span style="font-style: italic;">porque para Bankinter, la capacidad de una persona no la marca su discapacidad</span>. </span><span style="font-family:trebuchet ms;">El mutilado pasaba de caballero con reserva de asiento en el metro y medalla de respeto en el pecho a excusa de asiento contable y producto publicitario del brazo financiero del Estado.</span><br /></div><div style="text-align: justify;"><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Sin embargo, la publicidad, como la novela, mantiene unas constantes por encima de las épocas de necesidad, abundancia o acumulación de ajuar social, como fueron los 60: la felicidad y el <span style="font-style: italic;">desafío al conformismo</span> con que Zanussi </span><span style="font-family:trebuchet ms;">anunciaba su nueva lavadora automática. Ambos rasgos fabrican un mundo de ficción que demuestra que la publicidad no es sólo un género literario sino también artístico.</span><br /><br /><p align="center"><object height="241" width="298"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/P9lzjbyj3FY&amp;hl=es"><embed src="http://www.youtube.com/v/P9lzjbyj3FY&amp;hl=es" type="application/x-shockwave-flash" height="241" width="298"></embed></object></p><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Los anuncios de la tisis, el entierro y el suceso del gas revelaban hechos cotidianos, atendían situaciones personales y ofrecían compromisos de las respectivas empresas para solucionarlas. Su mensaje era literario cuando el soporte, prensa y radio, no daba más de sí, hasta que el invento de la televisión hizo que saltara a la </span><span style="font-family:trebuchet ms;">imagen y el de los actuales medios de comunicación instantáneos, teléfono móvil e internet, al color como principal impacto. Curiosamente, a medida que desaparece el analfabetismo oficial se vuelve a los métodos visuales de la Edad Media para ilustrar al pueblo y ser eficaz en el mensaje. No es una paradoja, puesto que se busca la simplificación en una sociedad confusa y, de paso, la simplicidad del cliente.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Con el color como verdadero producto, más allá de su anuncio, se reconstruyen y apropian patrias que se escondían por vergüenza hasta hace un suspiro, <a href="http://www.elpais.com/videos/sociedad/Gorros/pulseras/llaveros/camisetas/Roja/amuletos/conjurar/buena/suerte/final/elpvidsoc/20080628elpepusoc_2/Ves/"><span style="font-style: italic;">La Roja</span></a>, y se conquistan plazas públicas antes ocupadas por el enemigo: <a href="http://blog.cuatro.com/eurocopa/2008/06/todos-a-coln-de.html">Plaza de Colón – Zona Cuatro</a>. O se fundan <a href="http://www.upyd.es/">partidos políticos</a> que fían el conocimiento y éxito de público a colores llamativos y aún no ocupados por sus rivales. La ampliación del negocio que se pretende con la venta de un producto nuevo -aunque de género viejo- a través de un color ya fue bautizada por Goethe como tendencia a la universalidad. En prosa, ocupación de mercado. La teoría de los colores de Goethe se acerca más a la identidad que lo moderno persigue entre el fenómeno que se quiere vender y su percepción por el potencial cliente: </span><span style="font-family:trebuchet ms;">“Cuando el ojo ve un color se excita inmediatamente, y ésta es su naturaleza, espontánea y de necesidad, producir otra en la que el color original comprende la escala cromática entera. Un único color excita, mediante una sensación específica, la tendencia a la universalidad. En esto reside la ley fundamental de toda armonía de los colores...” (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_los_colores"><span style="font-style: italic;">Teoría de los colores</span></a>).</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Qué afán por distinguirse para ser iguales cuando ya eran iguales sin necesidad de ser condecorados con la distinción.<br /><br /></span><div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SGeRp33O76I/AAAAAAAABB8/5wPjl3ohYd8/s1600-h/Fabrica+china+Eduard+Burtinsky.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SGeRp33O76I/AAAAAAAABB8/5wPjl3ohYd8/s320/Fabrica+china+Eduard+Burtinsky.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5217298841888288674" border="0" /></a><span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;" >(Edward Burtynsky, <span style="font-style: italic;">Cadena de montaje en una fábrica china</span>)</span><br /></div><br /><div style="text-align: right;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(Publicado en <a style="color: rgb(0, 0, 153);" href="http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2008/06/la-tisis-puede-ser-curada.html">Nickjournal, 30 de junio de 2008</a>)<span></span></span></div></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-3147671780964783012008-06-11T12:00:00.002+02:002008-06-11T12:03:49.015+02:00Opiniones de una urraca<div style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(0, 0, 102);">(*)</span> A un ilustre y ya viejo escritor australiano su editorial le encarga un capítulo para un libro de ensayos cuyo título, <span style="font-style: italic;">Opiniones contundentes</span>, es una declaración de guerra y vida para la resignada vejez del novelista, que no ensayista. Este personaje autobiográfico sirve a J. M. Coetzee para escribir <span style="font-style: italic;">Diario de un mal año</span>. La contundencia de las opiniones es un encargo de sensación para el público por parte del editor, al que el autor responderá con una aportación racional: radicalidad. Dado que es viejo, ilustrado y australiano (sudafricano blanco), tres condiciones marginales para la opinión dominante, moverse en los extremos de la contundencia del contrato y del ejercicio de la razón en lugar de la consigna no le costará nada. No hará más que volver a la racionalidad y cultura que, más que su oficio de intelectual, fueron motivos de admiración y deseo para las mujeres durante toda su vida. Y de consecuente orgullo masculino para él.<br /><br />Así que volver a pensar en público y ser de nuevo deseado -a su edad- por una mujer, representada por su secretaria particular en la novela, aseguran su resurrección personal. Una reencarnación en macho que no será más que un testimonio público secundario como opinante, coincidiendo involuntariamente con la estrategia empresarial del editor. La forma de novela un tanto experimental -organizada en tres secciones de lectura independiente pero constantes en cada página- que da al encargo de ensayo no es sólo un recurso formal y una inercia de su estilo, sino una verdadera declaración de que reivindicar el juego de razón y deseo entre hombre y mujer no admite la asepsia sexual del catálogo de opiniones, sean discordantes o no con el canon vigente.<br /><br />La salida de la clandestinidad a la que la corrección política ha condenado sus juicios, vida y obra es más carnal que política o ideológica, una rebelión de instintos y costumbres más que una incorrección pasajera, por lo que su efecto es más devastador para las nuevas conciencias de la extinción a través de la igualdad. Coetzee no hace tanto una denuncia de la alquimia repentina de viejas virtudes en públicas herejías como una proclamación de la personalidad de su república. Y de su paradójica vigencia. Sus opiniones contundentes son un destilado sentimental de la propia trayectoria vital del autor, sin más accidentes heroicos a destacar que haberse labrado una independencia solvente de criterio, que ya es bastante. Expuestas sin una irreverencia forzada ni afán provocador, esas opiniones resultan tan verosímiles como involuntariamente morales.<br /><br />La confluencia de esos dos compañeros extravagantes, sabiduría y senilidad, recorre los juicios e impresiones de Diario de un mal año. La misma, pero con más estilo (y discreción), de que ha hecho gala Gore Vidal en el reciente coloquio del Festival Hay-On-Wye: "<a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/viejas/glorias/intelectuales/animan/festival/literario/Hay/elpepicul/20080525elpepicul_8/Tes">¿Dígame, señor Gore Vidal</a>, a medida que se hace mayor, va encontrando la sabiduría? [pregunta el periodista]. -Senilidad es la palabra que está buscando, hijo, senilidad.” Esa displicencia con que la vejez disfraza la fatalidad de un mundo perdido es la que hizo a Kipling amenazar con su bastón a un periodista de Nueva York que se atrevió a preguntarle por sus opiniones personales. Aunque ante hechos flagrantes la reacción a un mundo que se siente como ajeno no espera y se muestra en plena madurez: <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Estoy/inquieto/viendo/sandez/elpepicul/20080525elpepicul_1/Tes">"Estoy muy inquieto viendo tanta sandez"</a>, escribe Marañón a Ortega a finales de 1931, a propósito de la evolución que seguía la recién inaugurada República y que les hizo fundar al comienzo de ese mismo año la Agrupación al Servicio de la susuodicha.<br /><br />Inquietud por ver tanta sandez, un estado histórico de indignación siempre propio de una minoría ilustrada que se siente jubilada por la invasión de los pánfilos. En los juicios de Coetzee no hay queja resignada ni reclamo moral sino restos de lucidez de un viejo observador: “En otro tiempo la pequeña franja de tierra que hay frente a la Torres perteneció a las aves, que hurgaban en el lecho del riachuelo y partían las piñas para extraer los piñones. Hoy se ha convertido en un espacio verde, un parque público frecuentado por animales bípedos. (...) Desde que empezaron a aparecer esos recién llegados, las aves se mantienen a prudente distancia. Todas salvo las urracas. Todas salvo la urraca jefe (así es como la considero), el más viejo, por lo menos el más majestuoso y maltrecho de los pájaros, del que imagino que es macho hasta el tuétano. Cuando estoy sentado en el banco, camina trazando lentos círculos a mi alrededor. No me está inspeccionando. No siente ninguna curiosidad por mí. Me está advirtiendo, me advierte que me vaya. También está buscando mi punto vulnerable, por si tiene necesidad de atacarme, por si llegamos a esa situación.”<br /><br /><span style="font-style: italic;">Majestuoso, maltrecho y macho</span>, tres avisos para corrales que los nuevos siervos emancipados hacen sonar con furor. Pero sin reto; los estorninos no retan, vuelan en bandada y velan el silencio con estruendo. La urraca, símbolo de curiosidad e independencia, repite nobleza al ser pintada por el Goya cortesano atada por una pata al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Don_Manuel_Osorio_Manrique_de_Z%C3%BA%C3%B1iga,_ni%C3%B1o">infante Don Manuel</a> Osorio Manrique de Zúñiga. El contraste entre la maldad simbolizada por los gatos y la inocencia del niño da paso a una imagen actual: la candidez de muñeco que muestra el poder representado por el infante.<br /></div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"><br /><div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SDxaXX-8DLI/AAAAAAAABA0/LJl91abwsbI/s1600-h/Goya+Infante+y+Urraca.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SDxaXX-8DLI/AAAAAAAABA0/LJl91abwsbI/s320/Goya+Infante+y+Urraca.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205134626954939570" border="0" /></a> <span style="font-size:85%;">(<span style="font-style: italic;">Don Manuel Osorio Manrique de Zúñiga, niño</span>.)</span><br /></div><br /></div><div face="trebuchet ms" style="text-align: right; font-family: trebuchet ms;">(* Publicado en <a href="http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2008/05/opiniones-de-una-urraca.html">Nickjournal 28 de mayo de 2008</a>)</div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-65263677137075388992008-05-18T09:33:00.003+02:002008-05-18T09:38:28.934+02:00Mayo del 78 en París<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">(*)</span> Por edad y una temprana vocación de conocer mundo a costa del contribuyente, en este caso la familia, me encontraba en mayo del 78 en París. Me había matriculado en La Sorbona porque creía que la solemnidad de sus edificios clásicos inspiraría algo las notas fin de curso, compensando así mi firme decisión de no estudiar economía matemática. Además, su situación céntrica facilitaba la huida de cualquier tentación de estudio que pudiera asaltarme en la claustrofóbica atmósfera propia de los campus. Ante el rumor creciente de la holganza, mi familia -que por entonces abrazaba un inoportuno calvinismo de ocasión- me retiró la mitad de la pensión, ya de por sí exigua. La inminente ruina me obligaba a seguir una dieta estricta de donuts y perritos calientes flácidos, ya que no pensaba renunciar a mi asignación semanal para cerveza. Un hombre se labra su futuro desde muy joven haciéndose sus propias costumbres y ésa me parecía de provecho.<br /><br /></span><span style="font-family:trebuchet ms;">Cuando el sexo apremiaba acudía al Museo de Tradiciones Populares o a las secciones de antigüedades del Louvre, donde siempre había alguna estudiante de etnología o arqueología curiosa por las costumbres de los primitivos del sur. El resultado era muy desigual pero una vez conocí a un sujeto que, si bien no me hizo el mismo papel, me enseñó un método que presumía infalible para este menester básico. El tipo se apostaba a la salida de los baños y las bibliotecas de las facultades y les proponía con acento exótico a las alumnas follar directamente. El ahorro de protocolos y cenas que eso suponía me entusiasmó y probé el método en las fábricas textiles de los suburbios, repletas de jóvenes soñadoras y casaderas, pues prefería con mucho la espontaneidad de la obrera al existencialismo triste de la universitaria. Pero al tercer intento recibí una somanta proletaria de palos por parte de sus recios y puritanos camaradas que me quitó las ganas de repetir el ensayo. Fallando museo y fábrica, inteligencia y trabajo, sólo quedaban las fieles putas.</span><br /><br /></div><div style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"> </div><span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;" >(Cartier-Bresson, <i style="">Detrás de la Gare St Lazare)</i></span><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SCc6GLPeYlI/AAAAAAAAA_c/N6zxmNQml3g/s1600-h/Cartier+Bresson+Gare+Saint+Lazare.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SCc6GLPeYlI/AAAAAAAAA_c/N6zxmNQml3g/s320/Cartier+Bresson+Gare+Saint+Lazare.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199188172593848914" border="0" /></a>Mientras tanto sucedían cosas de mayor cuantía: se celebraba discretamente el 10º aniversario del Mayo original. Ajeno al espíritu conmemorativo me encontraba cada vez más acuciado por las deudas y las dudas. De las primeras decía un tal Duhamel, al que nunca llegué a conocer, que eran privilegio de la riqueza, así que no me preocupé por ellas. De las segundas no sabía si se debían a la lucidez o a la ignorancia, así que iban aumentando. En medio de ese marasmo completaba mi formación moral leyendo tebeos de Spiderman y las salvajadas lúcidas de Boris Vian, comprados de segunda mano a los tratantes del Sena. Entre ellos conocí a dos mercachifles curiosos, un árabe de melena larga y conciencia <span class="elema"><span style="">desharrapada</span></span> que tenía su cuchitril en la esquina del puente Mary y un anglicano estricto que me fiaba a disgusto pero a cambio de que le contara historias románticas de guerrilleros españoles.</p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;" class="MsoNormal">El librero inglés, harto de prestarme sin rédito pero cómplice de mi desidia, me dejó elegir entre dos libros de difícil venta: <i style="">Del inconveniente de haber nacido</i>, que parecía escrito por mis padres hartos de mi pertinaz pereza, o <i style="">Mortal y Rosa, </i>de título equívoco y, por tanto, lectura fácil de descartar sin remordimiento. Del primero entreví esta opinión prehistórica: “<i>Hubo un tiempo en que el tiempo no existía…</i><span style="">”, una alusión poco cortés a mi vida parisién. </span>Desocupado como estaba leí el segundo sin aliento y me topé con esto: “<i style="">Lo que queda después de ti, hijo, es un universo fluctuante, sin consistencia, como dicen que es Júpiter, </i><i style="">una vaguedad nauseabunda de veranos e inviernos, una promiscuidad de sol y sexo, de tiempo y muerte, a través de todo lo cual vago solamente porque desconozco el gesto que hay que hacer para morirse. Si no, haría ese gesto y nada más</i>”. Saltando como un canalla por encima del dolor ajeno intuí que aquel libro sólo lo podía haber escrito alguien que había destilado su juventud en pensiones umbrías de coliflor, en un país de miserias y dignidades. Y que había que volver corriendo a España para vivir en directo ese desguace del realismo y probar la <i style="">promiscuidad de sol y sexo.</i></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;" class="MsoNormal"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SCc6qLPeYmI/AAAAAAAAA_k/zPZ77rmu60g/s1600-h/Cartier+Bresson+Ni%C3%B1os.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SCc6qLPeYmI/AAAAAAAAA_k/zPZ77rmu60g/s320/Cartier+Bresson+Ni%C3%B1os.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199188791069139554" border="0" /></a>Llegué a Atocha una espléndida mañana de junio. Mujeres de juventud mortecina y bata ajada seguían pregonando fondas para transeúntes pero ya con la mirada esquiva de farola vieja, sabedoras de su próximo fin. Los viajeros bajaban del tren apresurados, regateándolas con frenesí de futuro. Un maletero antiguo, jorobado por la jubilación de su oficio más que por la costumbre de la carga, me pidió una cajetilla de Camel como última voluntad. El cambio era rápido e inapelable. Se retiraban escupideras de los bares y al poco cesaba su dueño. Cerraban carnicerías de caballo, tapiceros, modistas, remendones, lampistas, revendedores, secretarios particulares, correveidiles, porteros, parteras y vecinas.</p><p style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;" class="MsoNormal">El viejo país, tan devoto de catarsis como alérgico al progreso que sólo permite la tradición, abría una carnicería moruna para exhibir el despiece del poder, a cuyo olor acudían las moscas ociosas y ávidas de novedad, a la toma de Bastillas locales. A la sociedad se le iba poniendo la piel de novia y ya sólo quedaba pasar el antifranquismo sin terminar hecho un idiota. Entonces no sabíamos que el furor de esa rebelión de corrala duraría lo mismo que la dictadura ni que cambiaría ese mundo antiguo por un tacto de skai. No lo sabíamos por ignorar lo que era ser un idiota.</p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-align: right;font-family:trebuchet ms;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">(* Publicado en <a href="http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2008/05/mayo-del-78-en-pars.html">Nickjournal 12 mayo 2008</a>)</span></span><b style=""></b></p>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-270417632682561092008-05-10T16:09:00.008+02:002008-05-10T18:21:31.949+02:00Herniados, quebrados, leed.<div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"><span style="font-size:100%;">En El País de ayer, rincón inferior izquierdo de la portada, aparece un anuncio de artículo que sigue en páginas interiores: <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.elpais.com/articulo/portada/toque/izquierda/elpepipri/20080509elpepipor_8/Tes"><i>El toque de la izquierda</i></a><span style="color: rgb(51, 102, 255);">.</span> La entradilla-cebo es de escapulario: “<i style="">La mejor manera de que no exista racismo es echar a los negros. Es un argumento de la derecha para alejar los miedos. La izquierda empieza a descubrir el mismo guión.</i>” En tiempos de necesidad e inocencia esas esquinas de las portadas se destinaban a anuncios de relleno o de auxilio social, como aquél de “Herniados, quebrados, leed”<i style="">. </i>La técnica publicitaria<i style=""> s</i>igue igual, con la oferta de una prótesis tranquilizadora para lectores quebrados de izquierdas. Sin la maldad atávica de la derecha, ¿cómo sobrellevar la hernia?<o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(51, 204, 255);font-size:100%;" >●</span><span style="font-size:100%;"><o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"><span style="font-size:100%;">En el origen fue<span style="color: rgb(51, 51, 255);"> </span><a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Candid_Camera">Espiados </a>con cámara oculta, después <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Big_Brother_VIP">Observados </a>en público y cerrado, desde hace poco <span style=""> </span><a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.foxtv.es/perdidos/">Perdidos</a>, ahora <span style="color:navy;"><a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/reality/freno/ahora/encadena/concursante/elpepirtv/20080510elpepirtv_2/Tes">Encadenados</a>. </span>La realidad termina pareciéndose al <i style="">reality show</i>, dando la razón a Picasso cuando contestaba al reproche de que su retrato de Gertrude Stein no se parecía al modelo: "Descuida, que ya se parecerá..."<o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: center;"><span style="color: rgb(51, 204, 255);font-size:100%;" >●</span><span style="color: rgb(51, 204, 255);font-size:100%;" >●</span></div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"><span style="font-size:100%;">Sabroso, incisivo y canino artículo de Félix de Azúa sobre una náusea existencialista producida por la invasión de la cultura, muy sartreana <i style="">malgré lui</i>: <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Cultos/nausea/elpepuopi/20080510elpepiopi_4/Tes"><i style="color: rgb(51, 51, 255);">Cultos hasta la náusea</i></a>. Se pasea por el alambre de la denuncia de la cultura como cemento social (“<i style="">...ya que la cultura es hoy el único contenido de nuestras</i> <i style="">vidas, como en otro tiempo lo fue la religión</i>”) con riesgo de caer en la denuncia como cultura, en una eterna dependencia e inútil correr tras la capacidad de asimilación propia de la cultura de Estado. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"><span style="font-size:100%;">Primero fue todo religión, luego política (¿se acuerdan a finales de los 70?) y ahora todo es cultura. La política sustituyó a la religión como colonizador del territorio común de los individuos, confiscándolo como público. Ahora la cultura se apropia de lo público como social y hace su deslinde y desmonte mucho más difícil: “<i style="">La eliminación de lo político en la vida individual mediante una tutela estatal sobre todas las actividades del ciudadano (asimiladas como "culturales"), elimina también la génesis del diagnóstico y reúne al izquierdista utópico y al liberal radical en la misma prognosis</i>.” Sin embargo, la distinción que hace Azúa de objetos culturales entre valores y mercancías no es de recibo, ya que son precisamente los valores los más comercializados. Véase si no la rentable operación de marketing hecha por el Barça con la solidaridad como negocio a través de su publicidad gratuita de Unicef. Negocio doble, por económico e influencia cultural, que <span style=""> </span>demuestra la conversión de cualquier valor popular (es decir, con capacidad de transformarse en aglutinante social) en nutriente objeto cultural, operación en la que desaparece la autonomía del individuo como posible sujeto de tal valor. “<i style="">La cultura del poder propone de una parte objetos culturales como no-mercancías, como valores autónomos que no deben ser sometidos a mercantilización (la identidad cultural, el patrimonio nacional, los creadores autóctonos, etc.), pero por otra parte protege de modo incondicional (y acorde con el sistema, especialmente en los gobiernos simbólicamente socialistas) los beneficios del empresariado cultural</i>.” La mercantilización no es más que el envoltorio de esta democracia cultural.<o:p></o:p></span></p>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-49653292625135030932008-05-05T21:02:00.006+02:002008-05-10T15:42:11.412+02:00Sin palabras<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(0, 0, 102);">(*)</span> Cuando niño me propuse no leer el resto de mi vida. La costumbre de un pariente que leía con voracidad hasta los prospectos de los medicamentos influyó en esa absurda decisión pues, con infantil acierto, deduje que una persona con esa costumbre estaba muy enferma. Pero también contó un precoz espíritu de rentista, ya que me parecía la mejor inversión para disponer de tiempo libre, para poder perderlo, por supuesto, que es la única prueba de que se tiene. Fui creciendo sin mayores contratiempos que el alivio de la expulsión del Bachillerato, una ampliación de capital que aumentaba el bien tan preciado del tiempo libre. Enseguida llegó la ocasión de cumplir uno de mis propósitos juveniles: liberar los días de sus conmemoraciones culturales, disfrutando del inmenso regalo que era ignorar las ferias del libro, tanto la de novedades como la de lance, que me parecían el estreno y reestreno de la misma servidumbre. Elegí un deporte coherente con mi renuncia libresca, la lucha libre, ya que sus programas de mano eran escuetos y apenas había literatura a su alrededor que distrajera del espectáculo. </span><br /></div><div style="text-align: justify;"><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Todo transcurría apaciblemente hasta que un revés de la esquiva fortuna en esa adolescencia social que fueron los felices 80 me obligó a</span><span style="font-family:trebuchet ms;"> buscar trabajo. Por entonces ya era un asiduo de las veladas de lucha libre que se celebraban en plazas de toros portátiles y cabezas de partido olvidadas por las autonomías, cuando no de manera clandestina –que eran las buenas- pues su época de esplendor en los 50 y 60 había pasado. Allí hice amistad con El Samán Tropical, un luchador de origen y nostalgia cubana venido a menos porque su afición por los libros menguaba su natural agresividad. Estudiaba las posturas del rival como un entomólogo las patas de un escarabajo y para cuando las había reducido a una taxonomía de ocasión ya estaba tendido sobre la lona. Era digno de ver cómo devoraba las novelas de Marcial Lafuente Estefanía en el vestuario, soltando sentencias entre linimentos, miradas asesinas de sus compañeros y furtivas de algún pretendiente. A las que no sucumbió, que la literatura había reforzado su virtud. Para resolver el percance laboral me hice apoderado de El Samán, quien completaba su cultura llevando un puntual diario en el que escribía las más rocambolescas observaciones con unas faltas de ortografía del tamaño de su querido cuadrilátero. Entre ellas un contundente “Para qué escribir”. Sin ser leninista era intuitivo y razonaba con mérito sobre la condena a la escritura que acecha a todo lector. Mi mecenazgo de El Samán ponía en peligro por contagio la temprana decisión de convertirme en </span><span style="font-family:trebuchet ms;">un hombre de provecho. Una nueva amenaza, la escritura, se cernía sobre mi incierto temple. La caída estaba anunciada y con el tiempo ese cúmulo de casualidades que es el destino me trajo a este Nickjournal, viéndome ahora cual galeote condenado a escribir con frecuencia, sin renta y sin saber de qué, salvo de no escribir. </span><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SBUHVeN8n6I/AAAAAAAAA98/ngWiDjLMgm4/s1600-h/Hofmannsthal.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/SBUHVeN8n6I/AAAAAAAAA98/ngWiDjLMgm4/s320/Hofmannsthal.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194065810711945122" border="0" /></a><span style="font-family:trebuchet ms;">La solución a la indiferencia asegurada vino una vez más de la manaza de El Samán. En el cuaderno de hule sobado que acogía con resignación y una goma sudada sus diarios repletos de manchas encontré una pista s</span><span style="font-family:trebuchet ms;">obre el testamento que sellaba la renuncia a la actividad</span><span style="font-family:trebuchet ms;"> literaria por parte de <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://german.lss.wisc.edu/homes/krause/hofmannsthal/bio.htm">un tal Hugo Von Hofmannsthal</a>. Paradójica justificación a lo <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADsifo">Sísifo </a>de ese retiro definitivo porque lo hacía escribiendo una ficticia <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.e-limbo.com/articulo.php/Art/105">Carta </a>que un supuesto Lord Chandos dirigió en 1603 a Francis Bacon. El motivo de la carta era disculparse ante este amigo por su dimisión literaria: “Todo se me desintegraba en partes, las partes otra vez en partes, y nada se dejaba ya abarcar con un concepto. Las palabras aisladas flotaban alrededor de mí; cuajaban en ojos </span><span style="font-family:trebuchet ms;">que me miraban fijamente y de los que no puedo apartar la vista: son remolinos a los que me da vértigo asomarme, que giran sin cesar y a través de los cuales se llega al vacío”. El motivo del <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.ucm.es/BUCM/revistas/fll/11330406/articulos/RFAL0101110279A.PDF">testamento literario de Von Hofmannsthal</a> era que se había quedado sin palabras, como los antiguos pasatiempos del TBO, que ya no podía explicar el mundo con ellas por "haber perdido por completo la capacidad de pensar o hablar coherentemente sobre cosa ninguna", encontrando que "todos los juicios son dudosos, inconsistentes, falsos e indemostrables". A estos desvaríos lleva el mucho leer y a ese viaje con sus pesadas alforjas renuncié de niño, aunque El Samán encontró cómo sacarles provecho. Vaya por él, que me da de comer y de escribir.</span><br /><br /><div style="text-align: right;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(* Publicado en <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2008/04/sin-palabras.html">Nickjournal 28 de abril de 2008</a>)<span style="font-weight: bold;"></span></span></div></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-66752701988172722892008-04-29T09:58:00.006+02:002008-04-29T20:55:00.023+02:00Un helicóptero VIP viene a inaugurar y censarnos<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">(*)</span> Un helicóptero desciende sobre un campo abierto a las afueras de una ciudad de Rajasthan, al final de la época antigua, en 1975. Ese espacio es utilizado por sus habitantes como mercado desde tiempos remotos (cuyo origen no necesita contarse ni conmemorarse) o recientes y las autoridades vienen ahora a inaugurarlo. Los vecinos se dedican habitualmente a ocupaciones humanas como comprar, vender, comer, nacer, crecer, casarse, enfermar, morir, amar y ser amados, ignorar y ser ignorados, traicionar, engañar y enseñar, </span><span style="font-family:trebuchet ms;">sufrir, rezar, visitar a sus familiares y paisanos de otros pueblos, emigrar y recibir a otros como ellos. En resumen, a trampear para sobrevivir y, si pueden y les va bien, a prosperar. Es decir, son gente del común que se dedica a lo Suyo. </span><span style="font-family:trebuchet ms;">Esa ciudad es una abundancia de personas, actividades, condiciones y usos, un maremágnum sin cuento ni cuenta del que entran y salen gentes, un trasiego, lugar y tiempo variables que impide un estado fijo de cosas, sin necesidad de definirlo, fijar sus fines ni límites, cerrarlo, para poder hablar de él.</span><br /></div><div style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><br />Las autoridades se hacen acompañar por funcionarios que censarán a la población para unas próximas elecciones. Les traen regalos como mercado,</span><span style="font-family:trebuchet ms;"> dinero, <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://antalya.uab.es/pcano/aulatin/methodos/garciacalvo1.pdf">lengua</a>, identidad, pluralidad y democracia, funciones que ya tenían gratis en el sentido de que no tenían que pagar por </span><span style="font-family:trebuchet ms;">ello a otros (un precio sería su definición por esos otros). El panorama no era idílico ni ellos ni nosotros lo pretendemos; lo harán ideal los nuevos y ajenos dueños a fuerza de designar su realidad y reducirlo a cantidad y cosas distintas. La oferta de pluralidad, la necesidad de ser plurales para ser individuos autónomos, es el principal artículo de fe que se les trae: “(...) </span><span style="font-family:trebuchet ms;">estas necesidades de ser plurales, de ser unos cuantos, de ser cada uno diferente de los otros, de ser uno, no pueden venir de ahí abajo [‘lo que hay’, que es sin fin], sino de arriba, o sea, de Dios, que es lo que para nosotros representa cualesquiera de las cosas contra las que aquí tratamos de levantarnos: el Poder, el Estado, el Capital.” <span style="font-size:85%;">(1)</span></span><span style="font-family:trebuchet ms;"><br /><br /></span><span style="font-family:trebuchet ms;">El descenso del helicóptero produce un efecto inmediato </span><span style="font-family:trebuchet ms;">entre la población: una evidente molestia en forma de tormenta de arena que los disuelve y confunde momentáneamente. Esa confusión es un primer éxito conseguido antes de aterrizar. Un "Divide y vencerás; el lema del Régimen más avanzado de dominio que entre nosotros se padece: la Democracia desarrollada; <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://w3.cnice.mec.es/tematicas/devivavoz/2005_11/2005_11_01.html">la Democracia</a> con la pretensión de ser el Régimen último, el verdadero, el único, en el que se tiene que reemplazar a los demás.” Un <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.gruposantander.es/">divide y </a></span><span style="font-family:trebuchet ms;"><a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.gruposantander.es/">vencerás rentable</a> y comercial que prosperará como instrumento de distinción personal. Un convencer de que “cá uno es cá uno, es decir, absolutamente diferente de todos los demás”. La empresa que trae el helicóptero gana cuando arraiga entre la gente esa sensación de identidad irreductible, de que lo que le pasa a cada uno es personal y exclusivo (y excluyente), porque entonces es cuando todos son “iguales, precisamente en [por] eso”. A esa dispersión fácil de aglutinar que significa el lema Divide y vencerás contrapone <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.wikisalamanca.org/w/Agust%C3%ADn_Garc%C3%ADa_Calvo">García Calvo</a> el Soy legión, una legión indefinida: “Parecen cosas [esos lemas] que se matan la una a la otra, y efectivamente se matan la una a la otra. En realidad, con alguien que dijera ‘Soy legión’, una Democracia no tendría nada que hacer. (...) </span><span style="font-family:trebuchet ms;">cada uno tiene que ser el que es. Ésa es condición para que formen las pluralidades más o menos ordenadas”. </span><span style="font-family:trebuchet ms;"><br /><br />Raghu Rai se hizo fotógrafo por casualidad: durante unas vacaciones un amigo de su hermano (que sí era fotógrafo) le invitó a su pueblo y éste le dejó su cámara. Sin conocimientos técnicos ni propósito documental alguno se empeñó en fotografiar a un pollino que encontró en la aldea; éste huía cada vez que Raghu se le acercaba, todo ello en medio del jolgorio de los vecinos. Lo persiguió hasta cansar al borrico y conseguir la foto. Durante este suceso, Raghu Rai fue legión. Y cada paisano. (La foto también porque fue portada de un diario, británico o indio no recuerdo, enviada por su hermano).</span><br /><div style="text-align: center;"><span style="font-size:85%;"><br /></span><div style="text-align: center;"><span style="font-size:85%;"><p align="center"><a href="http://www.casaasia.es/img/expos/240864328PM1202147008345.jpg"><img style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left; width: 603px; height: 194px;" alt="" src="http://www.casaasia.es/img/expos/240864328PM1202147008345.jpg" with="338" border="0" /></a></p></span></div><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Raghu Rai: </span><a style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.casaasia.es/img/expos/240864328PM1202147008345.jpg">“Dust storm created by a VIP Helicopter”</a><span style="font-family:trebuchet ms;"> (Rajasthan, 1975) </span><a style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.casaasia.es/">Exposiciones en Casa Asia</a><span style="font-family:trebuchet ms;">, Barcelona (color y esta foto) y Madrid (blanco y negro).</span></span> </div>-------------------------------<br /><span style="font-family:trebuchet ms;">(1) y todas las citas: Agustín García Calvo, Ateneo de Madrid, Tertulia Política nº 119, 2 de Abril de 2008. Cortesía impagable, es decir gratuita y por ello libre, de <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://todoal59.blogspot.com/">Al59</a>.</span><br /><div style="text-align: right;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><br />(*) Publicado en <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2008/04/un-helicptero-vip-viene-inaugurar-y.html">Nickjournal, 21 abril 2008</a></span><br /></div></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-57263035625517719962008-04-23T14:32:00.006+02:002008-04-23T20:23:28.017+02:00Mapas y libros con viajes<div style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">(*)</span> Al contrario que el título <span style="font-style: italic;">Viaje sin mapas</span>, de Graham Greene, pero con el mismo sentido de viajar al corazón de las propias Liberias, algunos libros de o con referencias a viajes son mejores mapas del lugar que el propio viaje. Siempre que su voz ofrezca un lenguaje común. Hace tiempo que el turismo se convirtió en el clamor de los ciegos, su masificación en una confesión pública de confusión y sus guías y cronistas en el lenguaje impotente de los mudos. Dice Canetti en <span style="font-style: italic;">Las voces de Marrakesh</span>: “Trato de relatar algo y apenas enmudezco me doy cuenta de que aún no he dicho nada. Algo maravillosamente luminoso y denso permanece aún en mí y obstruye la palabra. ¿Es acaso la lengua, que no entiendo, y que paulatinamente debo interpretar en mi interior? Había acontecimientos, imágenes, sonidos, cuyo sentido de entrada <span style="font-style: italic;">radica </span>en uno mismo, que fueron no tanto tomados sino reducidos a palabras, y que más allá de las palabras son aún más profundos y plenos de sentido que ellas mismas.” La imposibilidad de narrar lo sucedido en el viaje no depende sólo de la ignorancia de la lengua local sino también de la limitación del lenguaje para expresarlo y de la palidez de la descripción como recurso literario. Y, también, del pudor que cultiva el viajero. Sigue Canetti: “Sueño en un hombre que olvida las lenguas de la Tierra hasta no comprender cuanto se dice en ninguna de ellas.”<br /></div><div style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"><br /><span style="font-size:85%;"><a href="http://www.magnumphotos.com/Archive/C.aspx?VP=XSpecific_MAG.Biography_VPage&amp;AID=2K7O3R14JQEW">(<span style="color: rgb(51, 102, 255);">Raymond Depardon</span></a>, Borkou, 1979)</span><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_vEo6ACCLI/AAAAAAAAA8U/t92DcRXaOIM/s1600-h/Desierto+Depardon.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 376px; height: 274px;" src="http://bp2.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_vEo6ACCLI/AAAAAAAAA8U/t92DcRXaOIM/s400/Desierto+Depardon.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186955602890459314" border="0" /></a>Los lugares y las gentes que visitamos resultan tan ajenos a nuestra propia educación sentimental y el contacto con ellos es tan superficial que enseguida surgen las emociones-etiqueta como pintoresco o espectacular. Exotismo y contraste como prueba de nuestra limitación. También se viaja para comprobar, conscientemente o no, informaciones previas o para adquirir, ilusamente, experiencias que, intentando compensar la rutina, sólo la adornan. Ornamento que es delito de lesa inercia.<br /><br />La experiencia del viaje es tan común y a la vez intransferible como la del sexo, a pesar y precisamente porque corren ríos de tinta sobre ambas. El viaje es un exilio en el que no se encuentran almas en pena sino en marcha, con o sin gloria. El teniente Ernest Psichari (y nieto de Renan) escribe <span style="font-style: italic;">El viaje del centurión</span> en 1915 sobre su travesía por el Sáhara occidental y dice: “Toma tu cayado y marcha hacia el dolor, oh viajero…”. En ese dolor despoja de mito y heroísmo al viaje, lo humaniza y lo devuelve al único sujeto posible, el viajero. Este breve relato de peripecias e interiores inspira al naturalista Théodore Monod (1902-2000) hasta el punto que dedicará su larga vida al <a style="color: rgb(51, 102, 255);" href="http://www.michael-martin.de/cgi-local/michael_martin/mm_locator.pl?mo=main_en&amp;lc=michael_martin/en/deserts_of_the_earth/illustrated_book.html">desierto</a>, haciendo su última caravana en camello a los 91 años. Monod, siempre lejos de la boba mística tan cara a cronistas oficiales, confiesa el origen de su fascinación por el desierto mauritano, el propio libro de Psichari, y el resultado de la empresa: “Diez años de mi juventud se vieron a la vez iluminados y devastados por un sentimiento no compartido que me tomé muy en serio y que sumió en un estado de ánimo singularmente acorde con la propia naturaleza de un país desértico” (<span style="font-style: italic;">Maxence en el desierto</span>). Contra fantasía e idealismo, austeridad. Y contra inercia, diligencia (y camello).<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_vriaACCMI/AAAAAAAAA8c/HxZ6uGnPmJ8/s1600-h/Egypt+oasis+map+1.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 309px; height: 314px;" src="http://bp0.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_vriaACCMI/AAAAAAAAA8c/HxZ6uGnPmJ8/s400/Egypt+oasis+map+1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186998372174792898" border="0" /></a>El conde László Almásy (1895-1951) viaja al desierto de Libia perseguido por un mito, del que se apropia como obsesión para convertirlo en su proyecto personal: <a href="http://www.edhistorica.com/pdfs/Ensayo_INDIANA_JONES_Y_LA_AVENTURA.pdf">la búsqueda del oasis perdido</a> de Zarzura, situado en algún lugar indeterminado entre el de Siva, en la frontera líbica y antigua sede del oráculo de Amon -al que fue a consultar Alejandro Magno para dotar de destino a su ejército- y la altiplanicie rocosa de Jilf al Kabir, en el límite con Sudán. Por medio está el hasta 1932 inexplorado Gran Mar de Arena, varias cadenas paralelas con las dunas más altas del Sáhara que se extienden a lo largo de un territorio de 800 por 400 Kms., entre el <a style="color: rgb(51, 102, 255);" href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/MAGNO/_ALEJANDRO/GRECIA_Y_ROMA/Gobierno/egipcio/cree/tumba/hallada/oasis/Siwa/Alejandro/Magno/elpepicul/19950201elpepicul_6/Tes/">oasis de Siva</a> al norte, el macizo de Jilf al Kabir al sudeste y el oasis occidental de Kufra, ya en Libia. Sobre la leyenda del oasis desaparecido de Zarzura Almásy -llamado “Señor de las Arenas” por los beduinos- recoge abundante bibliografía, desde el mito registrado por Herodoto en su Historia y los cuentos de las Mil y Una Noches hasta los manuscritos árabes más antiguos, “redactados en un estilo místico religioso que no permite reconocer puntos de referencias geográficos”. Almásy pretende reducir a razón y experiencia una fábula situada en el corazón del desierto, una ciudad amurallada que custodia un pájaro blanco y en la que yacen un rey y una reina durmientes, rodeados de tesoros que el viajero intrépido podrá llevarse libremente con la condición de no romper su hechizo. Tras años y expediciones de búsqueda sobrevuela y después explora a pie el oasis de Abd El Melik, el cual recibe su nombre de un pastor nómada de la etnia sudanesa <span style="font-style: italic;">tibbu</span> que llevaba allí sus rebaños en época de lluvias (es un oasis de lluvias al norte de Jilf al Kabir). Almásy ha encontrado Zarzura pero aún no lo ha descubierto para la ciencia. Necesita pruebas que confirmen su hipótesis de que Abd El Melik es el paraíso perdido y al cabo de dos años de búsqueda por todo Egipto encuentra al viejo pastor que dio nombre al oasis. Su testimonio es todo lo que conseguirá pero la transcripción que hace Almásy será con el tiempo un manuscrito más que alimenta la leyenda de Zarzura. Un viaje circular entre el mito y la razón.<br /><br /><span class="m1" style="font-size:85%;"><span lang="EN-GB">(<a style="color: rgb(51, 102, 255);" href="http://www.michael-martin.de/cgi-local/michael_martin/mm_locator.pl?mo=main_en&amp;lc=michael_martin/en/deserts_of_the_earth/illustrated_book.html">Michael Martin</a>: <span style="font-style: italic;">Kids with </span></span></span><st1:place><span style="font-size:85%;"><st1:city style="font-style: italic;"><span class="m1"><span lang="EN-GB">Wood</span></span></st1:city></span><span class="m1" style="font-size:85%;"><span lang="EN-GB">, </span></span><st1:country-region><span class="m1"><span lang="EN-GB" style="font-size:10;"><span style="font-size:85%;"><span style="font-size:85%;">Níger</span>)</span><br /></span></span></st1:country-region></st1:place><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_vv3qACCNI/AAAAAAAAA8k/l1WNWXEeakY/s1600-h/Desierto+Michael+Martin+Niger.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 372px; height: 248px;" src="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_vv3qACCNI/AAAAAAAAA8k/l1WNWXEeakY/s400/Desierto+Michael+Martin+Niger.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187003135293524178" border="0" /></a>De toda esta historia quedan como siempre residuos públicos que no tienen que ver con el propósito inicial del viaje, con su fundación más personal. Por casualidad Almásy descubrirá las pinturas rupestres de la cueva de los nadadores en Wadi Sura, por las que será recordado, y por encargo cartografiará el Gran Mar de Arena, última mancha blanca que quedaba en el mapa de Egipto, por lo que fue reconocido en su momento. Pero lo que realmente descubrió Almásy fue <a style="color: rgb(51, 102, 255);" href="http://www.magnumphotos.com/Archive/C.aspx?VP=XSpecific_MAG.PhotographerDetail_VPage&amp;l1=0&amp;pid=2K7O3R14JLO1&amp;nm=Raymond%20Depardon">el desierto</a>, como Monod (no Canetti, cuya mirada estaba traducida por la literatura), lo que le hace decir: “Amo el desierto. Amo la llanura infinita que centellea en el reflejo de los espejismos, las cumbres rocosas resquebrajadas, las cadenas de dunas semejantes a olas del océano petrificadas. Y amo la vida sencilla y dura en campamentos primitivos, tanto en las noches claras y estrelladas en medio de un frío cortante como en la punzante tormenta de arena”. Y como antídoto para escépticos de la pasión, de un proyecto tan descabellado como sostenido más allá de su construcción, concluye con un proverbio beduino: “El desierto es terrible e implacable, pero quien lo haya conocido tendrá que regresar de nuevo a él” (<span style="font-style: italic;">Nadadores en el desierto, </span><span>Ed. Península</span>).<br /><br /><div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);">(* Publicado en <a style="color: rgb(51, 102, 255);" href="http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2008/04/viajes-tambin-ledos.html">Nickjournal 9 de abril 2008</a>)</div></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-22395334877779815942008-04-19T16:17:00.005+02:002008-04-23T15:05:10.587+02:00Un reportaje no hace periodismo<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Tiene razón el periódico al decir que </span><a style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255); font-style: italic;" href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/enfermo/mental/violento/sano/elpepusoc/20080419elpepisoc_1/Tes">un caso no hace estadística</a><span style="font-family:trebuchet ms;">. Tanta como que este reportaje no hace periodismo pero sí lastra y engorda a ese animal inerte y pesado llamado opinión pública. Sobre todo cuando el titular es tan ficticio que resulta irrefutable con datos reales: El enfermo mental no es más violento que el sano. La tesis es la consigna dominante para la salud mental en las sociedades occidentales desde el advenimiento de la antipsiquiatría: Los expertos prefieren al enfermo libre y bajo tratamiento, con un epílogo muy actual de sociedad enferma y atención personalizada... pero faltan psiquiatras. Al cierre del manicomio como institución sucedió el cierre de la lógica como razón práctica: faltan recursos para proporcionar esa atención [al enfermo mental], [pero] nadie dirá que el de Murcia es atribuible a los pocos medios. ¿Qué pasó entonces, descontando la consabida culpa social (fuenteovejuna) del crimen? "Además de enfermo mental, Carotenuto es toxicómano, y eso hace que su comportamiento sea mucho más impredecible", declara el subdirector general de Salud Mental de Murcia. Con la droga, harina de similar opinión pública, hemos excusado la política de inhibición oficial ante la salud mental: prohibido internar (el 86% de los enfermos mentales viven y están al cuidado de sus familias).</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Que un caso no haga estadística quiere decir que no hace política; por eso las decenas de mujeres (madres cuidadoras de hijos esquizofrénicos, en su mayoría) víctimas de estos enfermos mentales pacifistas tampoco la hacen porque no existen, ya muertas o anónimas. Incluso su número diluye el drama sensacionalista del caso aislado de la decapitada de Santomera. Porque no es cuestión de qué número de víctimas hace verano legislativo sino del lugar que ese tipo de violencia ocupa en el rígido escalafón dictado por la opinión dominante. Y aquí sí entra bajo palio el periodismo como apuntador de esa opinión y El País de hoy como demiurgo de violencias. Lo hace al elevar una violencia menor que la decapitación a mayor en penalidad social: </span><a style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255); font-style: italic;" href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/anos/ver/hija/haberla/pegado/elpepisoc/20080419elpepisoc_8/Tes"> Cuatro años sin ver a su hija por haberla pegado</a><span style="font-family:trebuchet ms;">. Y ratifica esa jerarquía inversa de violencias al cambiar las noticias-opiniones de sección oportunamente, desde la nueva y canónica Vida&amp;artes, donde aparece el reportaje que exime al enfermo mental de culpa, a la clásica de Sociedad, donde sólo se reseña pudorosa y resignadamente la pena impuesta por dar cuatro bofetadas a su hija. Sobre </span><a style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255); font-style: italic;" href="http://blogs.elmundo.es/elmundo/blogs/elmundopordentro/index.html">El periódico y la influencia</a><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(51, 153, 153);"> </span>escribe también hoy, con su habitual precisión, Arcadi Espada.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">El riguroso orden interno de la violencia punible fijado por el valor social que la opinión pública atribuye a cada una de sus formas se confirma en el mismo periódico del día por el artículo de opinión de Antonio Elorza: </span><a style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255); font-style: italic;" href="http://www.elpais.com/articulo/espana/igualdad/poder/elpepiesp/20080419elpepinac_22/Tes">La igualdad y el poder</a><span style="font-family:trebuchet ms;">, a propósito del feminicidio del nuevo gobierno: “No era un secreto el limitado acceso de la mujer a puestos de responsabilidad. A ritmos desiguales todo esto ha cambiado y la explosión de la violencia de género tiene mucho que ver con ello. Cabe pensar que sólo cuando la situación de igualdad de género sea plenamente establecida y asumida podrá alcanzarse la normalización en las relaciones entre los sexos. La opción del Gobierno favorece esa orientación”. Explosión de la violencia de género que por supuesto no tiene contrastación estadística posible al carecerse de datos homogéneos en series históricas y al ignorar que España tiene un índice per capita bajo-medio de ese tipo de violencia en Europa. Al final resulta que el periodista se equivoca cuando hace de metrónomo social, invirtiendo </span><a style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255);" href="http://es.wikipedia.org/wiki/BIPM"> Pesos y Medidas</a><span style="font-family:trebuchet ms;"> de violencia.<br /></span></div><br /><p align="center"><object height="249" width="298"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vGt7EZSp53o&amp;hl=es"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/vGt7EZSp53o&amp;hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="249" width="298"></embed></object></p><br /><div style="text-align: center;"><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(</span></span><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Raymond Depardon: fragmento del documental sobre el </span></span><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Hospital psiquiátrico de San Clemente, 1980)</span></span></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-53042580282398396312008-04-07T22:15:00.008+02:002008-04-23T15:12:47.079+02:00Vicios privados, virtudes socialdemócratas<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Un caso más de <a style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 153);" href="http://books.google.es/books?id=5nwR-Mixc-oC&amp;pg=PA11&amp;lpg=PA11&amp;dq=vicios+privados+y+virtudes+p%C3%BAblicas%2BMandeville&amp;source=web&amp;ots=eIe99r2jxD&amp;sig=RMymS1SXoRLO8Mt_uLtDFK45JIE&amp;hl=es#PPP1,M1">vicios privados y virtudes pública</a><a href="http://books.google.es/books?id=5nwR-Mixc-oC&amp;pg=PA11&amp;lpg=PA11&amp;dq=vicios+privados+y+virtudes+p%C3%BAblicas%2BMandeville&amp;source=web&amp;ots=eIe99r2jxD&amp;sig=RMymS1SXoRLO8Mt_uLtDFK45JIE&amp;hl=es#PPP1,M1"><span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 153);">s</span></a>, con la acreditación que proporciona el testimonio personal, ofrece Rubert de Ventós en su artículo “<a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/somos/socialdemocratas/elpepuopi/20080406elpepiopi_5/Tes"><span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 153);">No somos ni socialdemócratas</span></a>”. La tesis es que la "naturaleza humana" impide a la especie “dotarse de un sistema económico un poco menos bestia que el puro y duro darwinismo social, donde prospera siempre el más fuerte”. La presentación de esa fatalidad es coherentemente religiosa: “Yo me avergüenzo de mis pecados, claro está, pero también de los de mi especie, de la ‘naturaleza humana’ que acarreo”. La contradicción es también consecuente con la matriz hegeliano-marxista del asunto: “Nuestra naturaleza humana no está a la altura de nuestros ideales”. Se ve que la poquedad de nuestra condición convierte al ideal en justificante de la barbarie: “Y que cuando lo ha intentado [la especie] -con el comunism</span><span style="font-family:trebuchet ms;">o, por ejemplo- pronto se transformó en una burocracia tan cruel como ineficiente: en eso acabó el marxismo en nuestras manos”. En el<a href="http://www.biografiasyvidas.com/monografia/marx/marxismo.htm"><span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 153);"> mientras tanto</span></a> histórico sucede el neoliberalismo como horizonte de cercanías, en el que incluye –muy ortodoxamente- al reformismo: “Igual han sucumbido en este mundo los intentos más "realistas" y comedidos como las curas paliativas keynesianas, socialdemócratas o reformistas, que sólo han prosperado para seguir alimentando esa especie de neoliberalismo que padece nuestra especie”.</span><br /><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(Russia, 192(?): <a href="http://www.katardat.org/russia/pictures/photos1926.html"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">The giant toys of the collective man</span></a>. Figures of<br />Lloyd George, Millerand, Kerenski and Milnikov in front of the Kremlin).</span></span><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_qE4KACCKI/AAAAAAAAA8M/FXM6OTClsi4/s1600-h/Kerenski.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 387px; height: 245px;" src="http://bp2.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_qE4KACCKI/AAAAAAAAA8M/FXM6OTClsi4/s400/Kerenski.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186604021162576034" border="0" /></a><span style="font-family:trebuchet ms;">La fatalidad del planteamiento se nutre también de psicología nada evolutiva: “Nuestra inercia emocional, formada a lo largo de los siglos, sigue siendo lo que es, sigue estando donde estaba, y no parece sintonizar fácilmente con nuestros proyectos racionales o morales”. Ventós, muy lejos de la capacidad analítica que llevó a Juan Benet a una precisa disección de la conducta humana, cae sin embargo en un dictamen del tipo “Nunca llegarás a socialdemócrata”. Sin pretenderlo, tanto su tesis como su formalización demuestran que la socialdemocracia ha terminado como marca de diseño del capitalismo y versión moderna y amigable de la religión. Como marca sigue teniendo éxito, aunque representa un producto ya maduro, en declive, que va siendo sustituido por ese híbrido de revanchas colectivas, ese círculo de engaños mutuos, llamado corrección política. Como religión funciona mejor, no sólo porque agrupa disciplinadamente a clases dispersas que antes parecían destinadas a hacer la revolución frente a la evolución, sino porque ofrece un consuelo de integración social al individuo insatisfecho. Al idealista, al que se exilia de la realidad culpando de su dureza e irreversibilidad al vecino, al cual necesita calificar como neoliberal (hereje) para no perder el cielo. Consuelo que obtiene el socialdemócrata como renta inmediata por el reconocimiento social automático que produce, frente a la larga explicación que siempre tiene que dar el liberal, como prueba de su condición pública vicaria. Pero consuelo sobre todo íntimo ante sus contradicciones, de las que Ventós pone dos ejemplos:</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">1) la educación privada y competitiva para los hijos de quienes defienden lo contrario en público, es decir, para el público que les contempla;</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">2) la anécdota racista y clasista de Marx hacia <a href="http://www.marxists.org/espanol/lafargue/1880s/1883.htm"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">Paul Lafargue</span></a>, el pretendiente (y futuro marido) mestizo de su hija Laura.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Un traductor social como Rubert de Ventós concluye con el lógico recuerdo de la etiqueta </span><span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" >social traidor</span><span style="font-family:trebuchet ms;"> puesta a los reformistas. Y cómo sigue llamándolo a los mismos, fatalmente abducidos por el neoliberalismo. Con el añadido poco científico de enviar a Darwin al desván.</span> </span><br /></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-20672689532594365562008-04-06T21:41:00.009+02:002008-04-23T15:13:53.587+02:00Soledades sin discurso<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Es usual calificar a algún artista de “poeta de la soledad urbana” (a Antonio López, </span><a style="color: rgb(0, 0, 153); font-family: trebuchet ms;" href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/he/decidido/vida/elpepicul/20080403elpepicul_1/Tes">entrevista de El País</a><span style="font-family:trebuchet ms;">, como lo hizo anteriormente este periódico con Joaquín Sabina, en las antípodas de oficio y arte). El discurso se apropia y traduce las sensaciones que recrea el arte, no sólo por parte de sus comisarios sino incluso del propio artista, en la misma fase de creación. Cuando esto último sucede se pintan las ideas y ya se sabe que</span><span style="font-family:trebuchet ms;"> </span><a style="font-family: trebuchet ms;" href="http://www.elpais.com/articulo/arte/ideas/estropean/pintura/elpepuculbab/20080405elpbabart_1/Tes"><span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 153);">las ideas estropean la pintura</span></a><span style="font-family:trebuchet ms;">. En cambio, cuando el artista consigue transmitir sus sensaciones, su fo</span><span style="font-family:trebuchet ms;">rma de ver un objeto, proceso o situación, a través del lenguaje que es la f</span><span style="font-family:trebuchet ms;">orma -para lo cual es necesario no sólo buen oficio sino formalización- entonces es difícil esa apropiación indebida, ese cambalache entre lenguajes y formas que define a buena parte del arte contemporáneo. Cambalache que es un travestismo endogámico en el que se diluye toda sensación.</span></div><div style="text-align: center;"><div style="text-align: justify;"><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">En cambio </span><a style="color: rgb(0, 0, 153); font-family: trebuchet ms;" href="http://numerof.com/blog/?p=694">James Nachtwey</a><span style="font-family:trebuchet ms;"> se pasó años en distintas guerras y tuvo que dejar de fotografiar la de Afganistán porque había perdido la capacidad de sentir emoción. Se había acostumbrado a la barbarie que anula la emoción como síntesis de vidas humanas. Y <a href="http://www.newsmatic.e-pol.com.ar/index.php?pub_id=87&amp;sid=443&amp;aid=1660&amp;eid=1&amp;NombreSeccion=Portada&amp;Accion=VerArticulo"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">Larry Towell</span></a> tuvo que vivir diez años en comunidades menonitas para vencer su resistencia a fotografiar sus vidas (sus soledades). En su tarjeta de visita se leía simplemente "ser humano". Con la imagen de un silencio incontestable concluye <a href="http://www.magnumphotos.com/Archive/C.aspx?VP=XSpecific_MAG.Biography_VPage&amp;AID=2K7O3R14JQEW"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">Raymond Depardon</span></a> su serie sobre un manicomio.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Es fácil olvidar estas cosas y esta forma de adquirir oficio en tiempos de confusión. Como "es fácil olvidar que la luz es para los fotógrafos, como el lenguaje para los escritores, su único medio de expresión artística". (Galen Rowell)</span></div><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_koJqACCFI/AAAAAAAAA7k/Jdu6ldkUDHw/s1600-h/Afgana+mujer+James+Nachtwey.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 348px; height: 233px;" src="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_koJqACCFI/AAAAAAAAA7k/Jdu6ldkUDHw/s320/Afgana+mujer+James+Nachtwey.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186220592252192850" border="0" /></a><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">James Nachtwey: "</span><span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" >Afghanistan, 1996</span><span style="font-family:trebuchet ms;">" (Una mujer llora la muerte de su hermano)<br /><br /></span></span></div><div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_kqfKACCGI/AAAAAAAAA7s/xaK8y4bbIoU/s1600-h/Foto+Menonitas+Larry+Towell.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_kqfKACCGI/AAAAAAAAA7s/xaK8y4bbIoU/s400/Foto+Menonitas+Larry+Towell.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186223160642635874" border="0" /></a><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Larry Towell: “<span style="font-style: italic;">Los menonitas</span>” (familia de una comunidad de Méjico)<br /><br /></span></span></div><div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_kuGaACCII/AAAAAAAAA78/OqgH06theXE/s1600-h/Foto+Raymond+Depardon.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 328px; height: 301px;" src="http://bp2.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R_kuGaACCII/AAAAAAAAA78/OqgH06theXE/s320/Foto+Raymond+Depardon.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186227133487384706" border="0" /></a><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Raymond Depardon: <span style="font-style: italic;">“San Clemente Asylum”</span> (1982)</span></span></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-69593171121357580372008-03-17T01:29:00.007+01:002008-04-23T15:06:32.618+02:00Sólo el recuerdo no cambia<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(*) Llevaba años sin verlo, de ésos que se deforman a fuerza de amontonarse y ya no se cuentan. Me lo encontré en su bar de siempre, ahora llamado <span style="font-style: italic;">El Rey de Oros</span>, frente a la estación y la plaza de toros, uno que cambiaba de dueños, aspecto, nombre y clientes cada dos por tres. Mario era el único parroquiano superviviente del local, más que del bar, y estaba varado en su esquina habitual de la barra, con su flanco derecho atrincherado por una máquina de premio y el izquierdo cubierto por su mirada de reojo indiferente, cerrando el paso al asalto de cualquier desconocido. Con la hosquedad siempre en guardia, pues aquel lugar se había convertido en un tráfico incesante de viajeros, inmigrantes, trileros y policías municipales, todos de consumo rápido y expulsados por la insípida hostilidad del local. A retaguardia tenía la sección de máquinas de premio, tras una doble puerta batiente que amparaba a amas de casa y jubilados jugándose el vacío y moros y parados el jornal.</span><br /></div><div style="text-align: justify;"><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R8SafiOBS2I/AAAAAAAAA5M/flPYZIXacvQ/s1600-h/Bartleby+Ifni+1957.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 272px; height: 351px;" src="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R8SafiOBS2I/AAAAAAAAA5M/flPYZIXacvQ/s400/Bartleby+Ifni+1957.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171428138680404834" border="0" /></a><span style="font-family:trebuchet ms;">Contaba poco de su vida. Había hecho la mili en la campaña de <a style="color: rgb(51, 153, 153);" href="http://www.fuenterrebollo.com/Rif/fotos-marruecos.html">Ifni</a>, enviado en un pelotón de castigo por haber protestado por la comida en el regimiento de regulares de Melilla que le había tocado en desgracia. Decía que la sed </span><span style="font-family:trebuchet ms;">sabe a hierro y </span><span style="font-family:trebuchet ms;">es espesa como una bola de pescado seco y que su principal recuerdo era el sonido sordo que hacían las ampollas de los pies al reventarlas. Que iban con alpargatas y a los moros les llamaban pacos por el ruido –paa-cum, gesticulaba con parsimonia- de sus máuser al disparar. Que se tuvo que parapetar tras los cadáveres de dos de ellos durante un día entero porque el fuego cruzado no les dejaba enterrarlos ni huir a Sidi Ifni desde el puesto fronterizo en el que los habían olvidado. Que eran cinco en la loma y tuvieron que huir por la noche entre los matorrales, con uno de ellos y el pánico de todos a cuestas, hasta un aduar que no sabían en manos de quién estaba. Que olía a miseria. Que los oficiales parecían unos caballeros pero comían aparte y tres veces al día, los de artillería en mesas plegables. Que su sargento era una bestia inhumana y robaba lo que podía. Que le costó treinta años saber qué hacían defendiendo esa tierra ajena, áspera e ingrata y lo dio por bien empleado. Con esta exposición de motivos, las cuatro reglas y una recomendación se presentó a unas pruebas para trabajar de casillero en el canódromo al licenciarse.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Ahí le conocí. Se dedicaba a recoger apuestas con una visera de plato recortada por él mismo que le daba una jerarquía soñada. Completaba los cuatro duros del sueldo trapicheando <span style="font-style: italic;">whisky </span>y latas de caviar cuando caía la suerte de algún decomiso y vendiendo botellas de coñac y puros en timbas de poca monta por los alrededores. Sacaba más con la reventa de entradas para la lucha libre y el <span style="font-style: italic;">catch </span>a cuatro, que las de los toros tenían baranda y éste no se andaba con repartos. Se había hecho una pequeña trastienda al fondo de la casilla que parecía la casa de muñecas de un supermercado. De la lucha libre sacó una felicidad de aficionado, el ansia del jugador y una novia que lo volvió loco, una jaquetona espléndida, simpática y sentimental que le dejó al poco tiempo por alguien con más posibles y menos imposibles. </span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Lo pillo haciendo rayas en el cerco que ha dejado el vaso de cerveza vacío, fundido a la barra y con el periódico en ristre. Me ve entrar, le sale un destello de pasmo en la cara que controla enseguida y me tiende la mano. La emoción se funde en negro, por supuesto.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">(…)</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- ¿Qué se hizo de Julio-el-herrero?, le pregunto.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Te lo puedes imaginar. Murió hace años pero dio señales de vida antes de morir. Preguntó por ti y le amargaba que hubieras desaparecido sin decir nada. Lo sintió como una jubilación de golpe, un tajo seco en las historias de la guerra que te contaba. Pero por encima de eso le había llegado al alma que fueras el primero y el último del pueblo en llamar señora a su compañera. Y Aurora te disculpaba. Y le agradecía que hubiera renunciado al nombre de Germinal por no perjudicarla, con lo convencido de la causa que era. Siempre le hizo gracia que ella pudiera jugar a los dos bandos con su nombre. Al principio los nuestros no le perdonaban la cesión, que también era una galantería sin querer, y menos que dejara de ser vegetariano pero el tiempo y el carácter de Julio les fue ganando.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Y su mala leche.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- La sacaba para defenderse, sólo cuando tenía miedo. Era como un perro, olfateaba al vecino y si le sentía más miedo que a él mismo lo dominaba pero lo respetaba. Pero cuando era al revés se revolvía. Ya sabes que le tocó llevar una vida furtiva pero nunca se escondió de sus obligaciones, aunque a veces soldara sus fallos como las malas herraduras que colocaba.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- No le saquemos más virtudes de muerto que en vida, que algunas gordas ya tenía.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Nunca faltó a su palabra, dice Mario con la seriedad del cereal que suele.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Pero si no tenía memoria.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Por eso protegía su palabra con la lealtad.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">(…)</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Y ¿qué es lo que ves desde ese taburete?</span> <span style="font-family:trebuchet ms;"><br />- Que los tiempos ya no corren tanto. La estación sigue escupiendo gente pero ahora es más igual y va más de prisa. Creo que van sólo a cambiar de moda. </span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- ¿Qué andabas leyendo cuando te he encontrado?</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Esto, un cuento de la serie <span style="font-style: italic;">Historias Ejemplares</span> que trae el periódico, sobre el sitio de una ciudad alemana hace muchos siglos: “El emperador Conrado III había puesto cerco a Güelfo, duque de Baviera, y pese a las viles y cobardes compensaciones que se le ofrecieron, no quiso transigir a otras condiciones más suaves que permitir la salida de las mujeres que permanecían asediadas junto al duque, con el honor salvo, a pie y llevando encima lo que pudieran. A éstas se les ocurrió, con magnánimo corazón, cargar a hombros a maridos e hijos, y al duque mismo. El emperador, muy complacido al ver la nobleza de su ánimo, lloró de satisfacción y mitigó la violencia de la enemistad mortal y suprema que había profesado contra el duque; y a partir de entonces los trató humanamente, a él y los suyos.” <span style="font-size:85%;">(1)</span></span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Entretenido, le digo.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Más que eso -le chispean los ojos por primera vez-, una buena manera de salir a hombros. Se nota que el duque estaba bien puesto en el escalafón, pero nunca he visto a un maletilla salir por la puerta grande por buenos pases que hubiera dado. Y menos a la chepa de su madre.</span><br /><br /><p align="center"><object height="250" width="300"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/cyMWn8ebItU&amp;rel=1"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/cyMWn8ebItU&amp;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="250" width="300"></embed></object><br /></p><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Ya me has decorado la biografía. ¿Qué tengo yo que ver con esa gorda? <span style="font-size:85%;">(2)</span></span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">- Que ambos derrocháis vida como manirrotos y que os habéis mojado mucho.<br /></span><span style="font-family:trebuchet ms;">- Ya, pues sácame de la imprenta y devuélveme al bar.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">---------------------------------------------------------------------</span><br /><span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;" >(1) Jean Bodin o <a style="color: rgb(51, 153, 153);" href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/hifi/hifi18.htm"><span style="font-style: italic;">Bodino</span></a>, <span style="font-style: italic;">Método para la fácil comprensión de la historia</span>, 1566, citado por Montaigne, <span style="font-style: italic;">Ensayos </span>(Capítulo I: <span style="font-style: italic;">Puede lograrse el fin con distintos medios</span>. Si lo hubiera sabido Mario), Ed. Acantilado, pág. 10.<br />(2) Fragmento del vídeo de Bill Viola, <span style="font-style: italic;">Océano sin orillas</span>.<br /></span><br /><div style="text-align: right;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(* Publicado en <a style="color: rgb(51, 153, 153);" href="http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2008/02/slo-el-recuerdo-no-cambia.html">Nickjournal 27 febrero 2008</a>)<br /><br /></span></div></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-41059385387023844002008-03-11T15:29:00.003+01:002008-04-23T15:16:04.784+02:00Apuntes electorales<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;">1. Las elecciones de <span style="font-weight: bold;">los récords</span> en la reciente historia de la democracia:</span><br /><ul><li><span style="font-family:trebuchet ms;">Bipartidismo casi perfecto con la mayor concentración de diputados (92%) y polarización del voto en los dos grandes partidos. Del mismo modo que la sociedad se especializa, la política se profesionaliza.</span></li><li><span style="font-family:trebuchet ms;">La mayor concentración de voto en la izquierda en torno al PSOE.</span></li><li><span style="font-family:trebuchet ms;">Los mejores resultados, en voto y escaños, obtenidos por el partido de la oposición.</span></li><li><span style="font-family:trebuchet ms;">La menor representación, en voto y diputados, del nacionalismo vasco.</span></li><li><span style="font-family:trebuchet ms;">El Grupo Mixto más numeroso y heterogéneo, lo que reducirá el eco parlamentario y público de los partidos representados.</span><br /></li></ul><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">2. <span style="font-weight: bold;">PSOE</span>: La mayoría suficiente obtenida para gobernar no será suficiente para recuperar el sentido de Estado por encima de la estrategia partidista de aislamiento de la derecha ni, mucho menos, para superar el componente nacionalista que ha sustituido al socialismo en su misión histórica. Destino que este presidente justiciero y su partido sienten como la recuperación del poder por las clases sociales y clanes locales desposeídas por la Historia. </span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Se ha visto el techo del nuevo socialismo y el nuevo gobierno demostrará el error de quienes le votaron por preferir una España roja a una rota.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">3. <span style="font-weight: bold;">PP</span>: Dos legislaturas en la oposición, un liderazgo en entredicho y el refuerzo de sus poderes regionales lo harán enfeudarse a sus taifas mientras hace la renovación interna. La cual puede aplazarse o quedarse en maquillaje por lo confortable de la derrota Si recupera su capacidad de alianzas políticas y consigue una imagen social de normalidad (despreciando a parte de quienes le manchan, entre otros pases) romperá el cordón sanitario al que está sometido, del cual depende el futuro inmediato del socialismo. </span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">4. <span style="font-weight: bold;">Izquierda Unida</span>: es el límite de sí misma. Centrifugada entre la tentación antisistema y su nutrido currículum de escisiones, ha dado un gran salto adelante en su viaje de vuelta de partido político a movimiento extraparlamentario. Buscando la revolución perdida se encuentra como compañero de viaje de grupos alternativos y cómplice de antisistemas. En Mondragón le pillaron en coalición con ANV, lo cual tampoco ha importado demasiado en un país que ya ha descontado el territorio y ciudadanos vascos como perdidos.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">5. <span style="font-weight: bold;">Cataluña</span>: un nuevo triunfo de los partidos (nominalmente) españolistas sigue contrastando con la vida cotidiana de clandestinidad. Los ciudadanos se refugian en las urnas de las generales cada cuatro años y entretanto procuran pasar desapercibidos. El PP seguirá siendo el enemigo externo necesario para cohesionar a la tribu. Ezquerra, el cliente moribundo que no paga al socialismo inmigrante contratado para gobernar. </span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">6. <span style="font-weight: bold;">País Vasco</span>: la menor representación democrática del nacionalismo vasco en sus distintas franquicias no frenará la legislatura del asalto a la independencia, bajo el eufemismo del derecho a decidir. A falta de instrumentos legales se valdrá de la calle y las instituciones sabáticas del estado. Seguirá intacta la falta de libertad para la población no nacionalista, mayoritaria en esa región.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">7. <span style="font-weight: bold;">UPyD</span>: eficacia de su discurso estatal y antinacionalista, demostrada por una distribución de voto muy homogénea, con éxito notable en Madrid en las elecciones del bipartidismo y partido marginal en el resto por muy dignos que sean sus resultados. Se está labrando una imagen y ha de optar por un modelo de partido pequeño pero influyente, frente a la tentación del activismo callejero que podría llevarle al alambre del extraparlamentario. Su viabilidad también depende de terminar la transformación de movimiento cívico en partido político.<br /><br /></span></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-10676188677066519972008-02-28T16:51:00.008+01:002008-04-23T15:09:28.233+02:00Estudio o leyenda<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;">Cuando dedicas lo más granado de tu juventud a estudiar oposiciones a Registro de la Propiedad el destino natural es deslindar el mundo en parcelas. La propiedad es el pegamento de la convivencia y su orden natural la jerarquía de los títulos debidamente obtenidos. Sólo se admiten cambios por transmisiones de derechos legítimamente adquiridos. Las servidumbres de paso se convierten en dominios apenas el nuevo intruso pone el pie de su igualdad en la finca cuyos límites y cultivo tanto costó hacer. Rajoy tiene alma de agrimensor y mente de jurista y le subleva esa inversión de derechos.<br /><br /><span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;" ><span style="color: rgb(0, 0, 153);">(</span></span></span><span style="font-size:85%;"><a style="font-family: trebuchet ms;" href="http://www.analisisfotografia.uji.es/root2/pdf/Alexander%20Rodtchenko%20%281930%29.pdf"><span style="color: rgb(0, 0, 153);">Alexander Rodtchenko</span>, <span style="font-style: italic;">Escalera</span>, 1930)</a></span><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R8bbWCOBS4I/AAAAAAAAA5c/EYUO4GLI1ZE/s1600-h/Bart+estudio+o+leyenda+Eva+Rubinstein.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R8bbWCOBS4I/AAAAAAAAA5c/EYUO4GLI1ZE/s320/Bart+estudio+o+leyenda+Eva+Rubinstein.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172062393680874370" border="0" /></a><span style="font-family:trebuchet ms;">Siente una lógica indignación ante un mundo cuyo orden y concierto se rige por otras reglas, igual de fijas que sus valores –aunque parezcan aleatorias- pero de gestión incierta y, por tanto, sin garantías en el resultado del nuevo reparto. Tradición, mérito y capacidad han sido sustituidos por igualdad y negociación como pilares del nuevo orden. Se desprecia la jerarquía del saber y hacer: ya no hay escalafón sino concurso de quienes se creen iguales con independencia de lo que hagan. Ya no hay ejército, institución, sino ejercicio, mero uso. Y se enfada con razón pero con una razón antigua, que se desmorona y ya está moribunda. La adopción de niños por homosexuales, las familias mono o pluriparentales no pasan por la procreación para reclamar y conseguir su derecho de filiación. Las leyes sociales se divorcian de las jurídicas y del temario de las primeras no se puede apropiar un único opositor.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Mientras tanto, Zapatero se iba criando en la vida orgánica de un partido formado por aluvión y que pudo prescindir rápidamente de su vieja ideología porque su objetivo no era ilustrar sino revertir la historia, vindicar a los desposeídos a través de la toma del poder. Esa sed de generaciones, mezclada con el servilismo que les había impuesto el abuso, cuajó en una religión de partido. Disciplina y sumisión como tejido interno y misión como destino político. Los tiempos fueron achicándose en grandezas y propósitos e hicieron el resto: el nuevo líder triunfó porque era lo que el pueblo necesitaba, un mesías de cercanías. No hay amoralidad ni menos canallada en su conducta sino mito puesto por fin al alcance de los medieros sin apenas renta antigua que pagar. Gobernará, con o sin necesidad de ceder, repartiendo poder porque es el modernizador del frente popular. Los intrusos en ese frente, las viejas burguesías nacionalistas y regionales, le agradecen su confusión de clase.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Quien no se dedica a estudiar con método en la época en que tal ejercicio hace músculo moral, la juventud, adora enseguida las leyendas suplentes que le enseñaron y amuebla su imaginación con una arcadia de excluidos por la historia a los que por fin ha llegado el turno de ocupar el Registro de la Propiedad. Ya no hay notas marginales ni tomas de razón sino asaltos pacíficos.</span></div>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-52642184554796596902008-02-21T10:25:00.005+01:002008-04-23T15:06:07.435+02:00Camila<div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;">La verdadera diferencia entre el carterista y el descuidero me la enseñó Camila. Era el carácter. En el sabio mundo en blanco y negro de Camila, el descuidero era un sujeto tímido, introvertido, cobarde, un buitre -decía, que se aprovechaba de esas pequeñas dimisiones de los demás que cometían por alegría o cansancio en un mundo, entonces, lleno de confianza entre la gente. Frente a él, el carterista arriesgaba pegándose al incauto, batiéndose con la víctima en un juego de habilidad y jugándose el calabozo; era valiente y cariñoso. Todo hay que decirlo, a esta idealización ayudaba mucho que un carterista bajito, cetrino, moroso y de seductor acento uruguayo, que actuaba en la plaza de toros y las ferias de Navidad de la Alameda con eficaz puntualidad, fuera el cliente más querido por Camila. Puede que su único amante. Y la que hay entre el timador y el <span style="font-style: italic;">trilero</span>, el primero imaginativo y encantador, un caballero para alguien como ella que conoció tan pocos, el segundo implacable en el engaño a los pueblerinos que desembocaban en la estación del Norte. </span><span style="font-family:trebuchet ms;">Pero éste llevaba en el pecado la penitencia, decía tajante, porque no se podía fiar ni de sí mismo.</span><br /></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><br /><span style="font-size:85%;">(<a href="http://www.michaelhoppengallery.com/artist,show,2,33,0,0,0,0,0,0,_brassai.html">Brassai</a>, <span style="font-style: italic;">Sín título</span> ,1932)</span></span><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R50BFCKmY5I/AAAAAAAAA3M/a91hxejKZ6w/s1600-h/Camila+Brasai.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R50BFCKmY5I/AAAAAAAAA3M/a91hxejKZ6w/s320/Camila+Brasai.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160281934028759954" border="0" /></a><span style="font-family:trebuchet ms;"><br />El nombre de </span><span style="font-family:trebuchet ms;">Camila era un atajo de la camomila que usaba y abusaba hacia su cuadrada y rotunda humanidad. Lo eligió porque le sonaba a exótico, lo había visto en una revista italiana; fue la única concesión a la estética que le recuerdo. También porque la hacía más llamativa y compensaba su escasa belleza ante las rivales del oficio, en una zona como el Grao, de mucha competencia. Era mujer de pocos caprichos y menos manías, no se las habría podido permitir con l</span><span style="font-family:trebuchet ms;">a vida que llevaba, pero no renunciaba ningún día a lo que llamaba su hora del té: arrastraba una mecedora vieja hasta la calle, se i</span><span style="font-family:trebuchet ms;">nstalaba frente a la tapia de la nave industrial que había sido todo su paisaje desde que llegó a Valencia en los 60 y se sentaba después de comer a pintarse las uñas de negro y ablandarse los callos con piedra pómez. Con el tiempo se le contagió el invento de la piedra al alma, que se le fue volviendo porosa, hospitalaria, pero nunca blanda. Era áspera y gritona, pendenciera cuando hacia falta y a ratos que no, pero generosa y leal con quien conseguía traspasar la frontera de su dureza. El costoso pero feliz peaje era conocer el mundo real que te enseñaba para quienes estaban condenados al literario, en un antici</span><span style="font-family:trebuchet ms;">po del actual <a href="http://secondlife.com/"><span style="font-style: italic;">second life</span></a>. Con el tiempo otras mujeres harían de sus gritos y desplantes caricias.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:trebuchet ms;">(<a href="http://es.geocities.com/juanbonillaweb/fracescawoodman.htm"><span style="font-family:trebuchet ms;">Francesca Woodman</span></a>)</span></span><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R50BSiKmY6I/AAAAAAAAA3U/yCH9bOajmgE/s1600-h/Camila+Francesca+Woodman+76+Dos.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 296px; height: 292px;" src="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R50BSiKmY6I/AAAAAAAAA3U/yCH9bOajmgE/s320/Camila+Francesca+Woodman+76+Dos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160282165956993954" border="0" /></a><span style="font-family:trebuchet ms;">Mujer de filias y fobias tremendas que amaba el boxeo por encima de todas las cosas y de todos los hombres, que tampoco le habían dado ocasión para más romances, jugar con el <span style="font-style: italic;">cheminova</span> que le regaló un cliente como pago en especie por un servicio ocasional y el circo, el espectáculo más triste del mundo, decía recordando a los ambulantes de su infancia en Jaén. Los trapecistas era lo que más se le parecía a un milagro, ella que no creía ni en el amanecer. Un experimento con el juego de química le levantó el pulgar izquierdo, así que lo regaló a un cliente pero se quedó en secreto con un par de tubos de ensayo en los que mezclaba vinagre con bicarbonato o carbón de las pilas con salitre del puerto cercano. Por el mono, se justificaba, por el mono que también se consolaba con el hachís. Como el circo le encogía el corazón y se tuvo que jubilar pronto de la investigación química sólo le quedó su afición al boxeo, a los salazones que servían en un bar de Nazaret frente </span><span style="font-family:trebuchet ms;">a la casa cuartel y a la absenta matinal que se tomaba con pulpo seco en un bar de solera frente a la aduana, donde se trapicheaban relojes y joyería menor de contrabando. La absenta, como el <span style="font-style: italic;">cheminova</span>, la prohibieron al cabo de poco tiempo, curiosamente por tóxicas cuando lo que empezaba era una época tóxica. </span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Sus fobias eran la nostalgia, porque era una mujer alegre, sin contemplaciones y para la que cualquier tiempo pasado fue peor, las chinches, los chulos y los políticos, de los que decía que eran la perfecta mezcla de ambos pero sin picante. Y odiaba la literatura, peste de la que salvaba a Marcial Lafuente Estefanía, al que leía con la misma voracidad que vivía sus pocas pasiones. No hubo manera de hacerle entender que un libro podía ser una estación de paso hacia una experiencia real; no hubo manera porque era poco demostrable, tenía razón: había más vida en su lista de la compra que en lo que uno pudiera escribir en un año.</span><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R5z28yKmY4I/AAAAAAAAA3E/lEp7pd9MJ9g/s1600-h/Camila+Craven.JPG"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 197px; height: 445px;" src="http://bp3.blogger.com/_uwjs3ebj7gs/R5z28yKmY4I/AAAAAAAAA3E/lEp7pd9MJ9g/s400/Camila+Craven.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160270797178561410" border="0" /></a><span style="font-family:trebuchet ms;">Y el boxeo. Iba a ver entrenamientos y combates de preparación en un gimnasio que la federación tenía en una planta baja y agitanada, de trasera ancha como la nariz de los boxeadores, en</span><span style="font-family:trebuchet ms;"> una calle a medio asfaltar que hoy es la manzana de oro de la ciudad, casi frente a la ya entonces cerrada estación churra (por los que venían de Aragón). Alguien le enseñó su versión literaria del boxeo: <a href="http://www.artsourceinternational.com/details.cfm?type=posters%20lithograph&amp;rid=100003">un cartel</a> antiguo del combate en la Monumental de Barcelona, en 1916, 6 interesantes combates entre notables luchadores, 6, entre ellos el estelar del campeón del mundo Jack Johnson (“negro de 110 kilos”) contra el de Europa, Arthur Cravan (“blanco de 105 kilos”), el cual venció por K.O en el sexto asalto. </span><span style="font-family:trebuchet ms;">Tentamos a Camila contándole la bolsa del combate de Cravan, un sueño de 50.000 pesetas de la época, pero lo despreció contestando que había más valor y verdad en su admirado Tigre de Patraix. El Tigre se había bautizado a sí mismo por la única lectura de su vida, <a href="http://www.jornada.unam.mx/2002/10/06/sem-dicaro.html"><span style="font-style: italic;">Los tigres de Mompracem</span></a>, aunque en realidad se había puesto el nombre de guerra para compensar su <span style="font-style: italic;">handicap </span>por ser excesivamente joven y nervioso, con lo que bajaba la guardia demasiadas veces y recibía a modo. Y para soñar asaltos a títulos nacionales que trascendieran lo local de su verdadero nombre, Blayet. Blayet era un peso gallo valiente, desgarbado y de hígado flojo, que no pasó mucho más allá de combates de teloneros en veladas benéficas y sesiones múltiples por el título regional. Era uno de los discípulos predilectos de Camila, al que había iniciado en otras artes, que no siempre dejaban menos cicatrices, decía la maestra. </span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Todo esto sucedió pocos años antes de que el consumo masivo, el diseño y el sida nos cambiaran la vida y la forma de querer. Le tocó vivir los años de plomo de la larga posguerra, los de hojalata del último franquismo y la transición, los de plástico que le siguieron y hasta los actuales que vienen de plasma. Ahora se ha muerto como solía vivir, de repente. Se ha quedado seca de un trallazo. </span><span style="font-family:trebuchet ms;">No ha llegado