4 de octubre de 2009

¿Cámara democrática?

(*) No la parlamentaria, sino la fotográfica de William Eggleston, o al menos el título de la exposición retrospectiva que sobre su obra tiene lugar en la Corcoran Gallery. El carácter democrático viene de su plan de trabajo, basado en tratar tanto temas como objetos con absoluta “igualdad”, es decir, neutralidad y la misma atención y técnica para todos ellos. Neutralidad caracterizada por su subordinación al ambiente que quiere reflejar y que es previo y externo al fotógrafo y, por tanto, pertenece y es reconocible por todos. De ahí que no se dedique al retrato o, mejor dicho, que en los pocos que hace las figuras y rostros sean objetos de ese paisaje común, tan intercambiables como la calle mayor, los diners, tiendas y las escenas cotidianas de los pueblos que retrata. Para el retrato, especialmente el del poder, ya está Richard Avedon.

En lo cotidiano como signo democrático, como factor igualador de los personajes, lugares, objetos, anuncios y símbolos que lo componen, es donde se desenvuelve Eggleston. Lo cotidiano como paisaje común de dos generaciones, sus contemporáneas, y tan constante que es tradición. No es casual que declaré su falta de interés por Elvis Presley, una vez ha terminado el encargo de la revista
Rolling Stone sobre su figura; en su lugar, retrata muebles, cortinas y espejos, rincones de su casa buscando simetrías en las que el espectador pueda reconocer su misma casa y su mismo gusto. La estética kitsch iguala a la de cualquier otra casa de sus paisanos. La democracia aparece también en la estabilidad y ausencia de tragedia y épica que define ese paisaje y con que (se) reviste lo cotidiano. La raíz de su énfasis en la normalidad y en lo común está en las imágenes de su infancia y juventud, tomadas de su medio, pueblos y pequeñas ciudades en Tennessee, el delta del Mississippi y el Sur en general. Pronto quiso un refrendo democrático de su obra al buscar audiencias más amplias, pasándose al color con entusiasmo y definitivamente, y utilizando una técnica (impresión dye-transfer) que resalta los colores hasta conseguir un efecto hiperrealista. La fuerza del color y el paisaje urbano como anuncio de neón en la memoria del espectador. Pero estas operaciones de realidad nunca son tan perfectas como se cuentan y Eggleston sabía que su trabajo y la experiencia del público sobre un paisaje común lindaban con los mismos sueños, los cuales se pervierten, frustran o realizan ya individualmente.






Etiquetas: