1 de marzo de 2006

Unión para las Libertades Civiles de Emergencia

Idea

CdC emerge por el estado de emergencia de algunas libertades civiles en Cataluña

Hay momentos en la historia en que la bisagra social que son esas libertades chirría y te empuja a salir a escena. Tengas tablas o no, el guión lo exige. Hay obra, reparto y público más que suficiente para empezar la función.

Lo que los americanos llamaron libertades civiles y su eclosión en 1965 a través de Comités organizados en Unión, son aquí derechos cívicos conculcados, es decir, ciudadanos con vida pública torcida por sus gobernantes. A esa tarea de reivindicación de modos públicos de relación y normas que garanticen derechos individuales y grupales se lanza ahora esta plataforma.

Lo del día 4 es una puesta de largo. Es la fiesta de los quince, un ponerse de tiros largos que marca una frontera feliz en la adolescencia porque es el salto al mundo. Eso pide un espiritu universal en la aventura.
Lo que durante meses ha sido una efervescencia se posa, se decanta y se ofrece para general disfrute y reflexión del personal, abriéndole nuevas rutas, de momento expeditas.
La novia será cortejada por malandrines pero Penélope ha de mudar su condición a la de soltera promiscua con mucho criterio y tino en sus síes y cambiar de oficio, abandonando su pionero trabajo de tejer y destejer ideologías y estrategias. Definiendo estas últimas y abriendo aquéllas en buen cobijo. Ahora se lanza a la sastrería a medida, con esa confianza y buen hacer que derivaba en amistad discreta y firme entre cliente y sastre.

Libertad (rojo), Peter Max
CdC es un reclamo de modales, por encima de su forma política, de su vocación regional o nacional, de su vuelo localista o universal. Tiene que ser una versión actual y organizada de la vieja asignatura de urbanidad, un intento de su recuperación como costumbre que fue.
Los modales practicados a diario como un ceda el paso en el debate de la razón pulen mucho la vanidad y la ambición de los sujetos, hasta conferirles una pátina de duda, sosiego y prestancia, como a los trajes intemporales. Cuando se extienden esos modales, se hacen modo de relación entre las gentes y se llaman urbanidad; ésta es el mejor antídoto de los abusos

La sustitución del ciudadano por una tribu mítica que se inventa como nación para aspirar a un Estado, es decir, al poder sin controles externos, hace necesario invertir la fórmula nacional de ciudadanía para la política en política hecha para el ciudadano. A su imagen y semejanza. Esa es la empresa.
Pero CdC no puede ser una institutriz que nos regañe ni un buzón de quejas, sino un intento educado de ilustrar (es decir, de recordar lo olvidado) al ciudadano en valores que lo hacen más autónomo, como la libertad y la responsabilidad, y capaz de convivir con sus semejantes –respeto, deberes, cooperación-.

La pedagogía de la libertad y la responsabilidad es una tarea pendiente cuyo discurso puede llenar muchos espíritus huérfanos. La denuncia de majaderías es más eficaz cuando cala esa pedagogía que cuando se expone como riña.
La fiesta de los quince ya está aquí y promete una andadura seductora.

3 Comentarios:

Blogger Protactínio escribió...

Querido amigo: ¿hay alguna razón para escribir -como lo haces- CCdC? Si somos "Ciutadans de Catalunya" o "Ciudadanos de Cataluña", creo que basta con CdC.

(Además, es simétrico y palindrómico: como "Dabale arroz a la zorra el abad".)

((Pero más corto y menos absurdo.))

2:46 p. m.  
Blogger Librepensadores escribió...

Lo escribo por el plural, Ciudadanos. Cuando era más joven, usaba CdC pero la organización ha hecho oficial el uso de CCdC que, si bien gramaticalmente más correcto, es estéticamente administrativo, simbólicamente pesado y polícamente menos eficaz. ¿Acudirá al evento?
(Me paso a su blog para darle buenas nuevas)

3:27 p. m.  
Blogger Librepensadores escribió...

Respuesta a Protactínio: CdC. Sin aún comer, le contesto: Inapelable su juicio; dudoso mi comentario anterior. Cuando lo escribí estaba redactando un informe sobre CC.AA. (esa lacra de la justicia, la igualdad, el equilibrio y el orden y sentido común que reclaman el buen vivir)y lo confundí. CC.AA. se refiere a entes autónomos; C a ciudadanos, un genérico. Definitivamente, CdC.
Lo escribiré 1.000 veces en la pizarra, en homenaje póstumo a ese eficaz método de enseñanza.
Y ahora, me sumerjo avergonzado en feliz penitencia: Balbas, gran reserva 1989, Ribera, 90% tempranillo (la madre de los enófilos en las Tierras Raras) y 10 % cabernet, la nota cultural. A su calidad uno que fue un regalo, lo que multiplica el placer.
Si los efluvios de esta joya no me dejan cual Fernando Arrabal, me daré un paseo cabizbajo por el Nickjournal.

4:59 p. m.  

Publicar un comentario

<< Principal