20 de marzo de 2007

La utopía es un rumor insistente

(Richard Greaves)

Corren rumores sobre la muerte de Baudrillard. Quizás haya más bien desaparecido por exceso de representación en la formulación de su filosofía, como él mismo atribuyó a la realidad, la cual desaparecía por los excesos de su representación. Demasiado hojaldre en la búsqueda de la guinda. La cosa (la certeza de su muerte) no tendría mayor importancia (queda su obra) si fuera como la realidad de la primera guerra del Golfo o los atentados del 11 de septiembre: importa (tiene más fuerza) el símbolo más que el hecho. Es decir, las representaciones simbólicas del hecho lo hacen desaparecer. Del mismo modo que una construcción de su filosofía en el terreno de lo virtual –certificada por su renuncia a dotarla de un cuerpo teórico y formal- hizo que se moviera en un plano de representación permanente de los fenómenos sociales, siendo su análisis el epitafio de éstos. Fue tentadora lápida de la ideología y sociología clásicas de la izquierda.

Pero las meigas son persistentes y su desvelamiento exige recordar que la verdad es timbre de distinción de la filosofía y se impone a sociologías de la sociología, en las que inevitablemente caBaudrillard. La contraposición entre verosimilitud y veracidad sería paralela a la que hace entre representación (en una sociedad del espectáculo) y realidad. Su teoría de los simulacros es hija de un modo de pensamiento que se instala en el límite de los sucesos y más allá de los intercambios informativos, un cabalgar el límite en busca de “lo irreductible” del acontecimiento: “Mi manera de pensar no se limita a una problemática determinada, no depende de una ideología ni de una filosofía particular. A mi juicio, lo ideal es, en último término, no tener referencias, esto es, analizar las cosas in vivo. Se trata de una especie de fenomenología paradójica: no aplico ningún método pero, en caso de hacerlo, éste consistiría en llevar los conceptos al límite (...)”. (Baudrillard vs. Baudrillard).

La teatralidad propia de esa sociedad del espectáculo anula el encanto que era capaz de crear el mundo antiguo. La fábrica de ilusiones –entendidas como motores de acción- de ese mundo ha sido sustituida por una comunicación totalitaria que acaba con toda imagen. La mirada, nuestra recuperación de la capacidad de mirar, sería la rehabilitadora de la imagen. (Sobre la imagen: "El otro por sí mismo", Ed. Anagrama, Barcelona, 1997).

No hay fatalismo en su diagnóstico de la reversión de la esperanza o de la utopía, sino identificación de la vacuna contra la “era Matrix”: la lógica, contra la propia del sistema. En su irónico “¿Qué hacer?”, dice: “Hay una retórica de la esperanza y una retórica de la desesperanza. Yo trato de atravesar ambas y, a la pregunta acerca de lo que debemos hacer, mi respuesta es: that’s your problem. (...) En cualquier caso mi postura es fingida, en términos de simulacro y de provocación, porque no soy pesimista en absoluto. (...). A mi juicio, la suerte no está echada. Es cierto que la lógica de este sistema es irreversible, pero también lo es que ésta desarrolla a la vez una reversión procedente tanto del exterior como de su propio interior. Se produce un antagonismo ubicuo que crece mucho más rápido que el propio poder mundial. Por consiguiente, el sistema podría ser en última instancia derrotado.”

Atravesar el espectáculo -tras haber denunciado su condición de simulacro- requiere una estrategia a desplegar desde la periferia, en el territorio de su pensamiento: la revuelta de la Banlieue ha de ser una revuelta desde el carácter simbólico de esa marginalidad voluntaria: “Todo esto también forma parte del espectáculo, de una suerte de estrategia fatal en la que todos participamos. (...) Pero quizá sea posible atravesar lo espectacular e ir más allá. A mi juicio, existe una estrecha relación entre estos acontecimientos con los inmigrantes de los suburbios franceses y el «no» francés en el referéndum de la Constitución Europea. ¿Estamos ante verdaderos acontecimientos o sólo se trata de pseudoacontecimientos? En general, en Francia la revuelta se ha interpretado en términos económicos, sociales o políticos. En mi opinión, se trata de un error. (...) Todo esto es verdad, pero sólo se trata de un primer nivel. En la actualidad, el reto es mucho mayor, va mucho más allá. Es, sobre todo, simbólico. (...) un «no» básico que supone una reacción de rechazo a participar en el juego del sistema representativo por parte de una mayoría de la población que ha sido excluida del mismo.”

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19 Comentarios:

Blogger Horrach escribió...

Leí cosillas hace años de Baudrillard, pero no me convenció en absoluto. Ingeniosillo, como mucho. No le llega ni a la suela a figuras como Derrida o Foucault.

saludos Bart

1:24 a. m.  
Anonymous Bartleby escribió...

Horrach: De acuerdo, pero vayamos a “Olvidar a Foucault” (1977), artículo en el que Baudrillard reprocha a Foucault la incapacidad de los materialistas de levar el ancla del paradigma de la representación. Acertado en la crítica es confuso en el postulado que propone: renunciar a una “sustancia original” a la que aferrarse para intentar salvar un principio de realidad. Es confuso por su método de aproximación: nunca llega a destino. Una tortuga de Aquiles tambaleante. Creo que tiene más validez como sociólogo que denuncia la sociología ramplona de izquierda que dominaba en los 70.

10:16 a. m.  
Anonymous Sr. Verle escribió...

Bart:"Fue tentadora lápida de la ideología y sociología clásicas de la izquierda."
A Baudrillard le leo mejor en Kairós que en Anagrama (o Pre-Textos). Se separó de cierta izquierda, Lyotard etc. y se dedicó a la seducción cultural, él que dijo que el verdadero artificio es el del cuerpo con signos de seducción. Dotado de todos los resortes de la clásica retórica de la lengua francesa, su discurso atrapa a la cultureta de aquí y de allá. Creo, con Horrach, que en lugar de olvidar a Foucault, olvidaremos a Baudrillard. Ya que éste dice del discurso de aquél que catexiza (transforma psíquicamente nuestra energía pulsional).

7:01 p. m.  
Anonymous El xiquet de Columbretes escribió...

Decía el pensador que el terrorismo está en la normalidad de la sociedad.
¿Forma parte de nuestro espectáculo?

11:54 a. m.  
Blogger Kent escribió...

Sr. Bartlebly, caímos en la tentación de escribirle, por pequeño que fuera, este comentario. Que conste en acta que no sólo hemos llegado hasta aqui, sino además disfrutado con este libre telón, de pensamiento, de libertad, de realidad...Volverá a vernos por aqui.

Saludos
Kent

5:55 p. m.  
Anonymous gengis kant escribió...

Necesidad del concepto de realidad.

Quien crea que detrás de las apariencias no hay nada real las concebirá por fuerza como lo verdadera y exclusivamente real. La realidad arrojada por la puerta vuelve por la ventana.

12:03 a. m.  
Anonymous josep blesa escribió...

Ara, Bart, em sembla, que tornen els dos Voltaires: el jove i provocador i el vell, que ens recomanava encaridament que "regarem el nostre hortet".

Cordialment.

4:52 a. m.  
Blogger Bartleby escribió...

Josep: Sólo queda, entonces, determinar las dimensiones del 'nostre hortet' y sus difusos propietarios.

Gengis: Las apariencias podrían ser ese viaje de expulsión de la realidad. O una manifestación equívoca de la misma realidad. En cualquier caso, estados distintos de lo real. Es decir, lo real. Otra cosa es lo irreal y el juicio para identificarla.

Sr. Verle, Horrach: El canon de la filosofía francesa (y europea, con la anterior como segundona en su versión moderna) está a salvo incluso en los tiempos de fama y seducción de Baudrillard y de paréntesis de Foucault. Éste no sólo queda sino que se mantuvo entre quienes sabían quien pensaba de verdad.

10:35 a. m.  
Anonymous Krit escribió...

Pero bueno, existe lo real? quién puede definir ese concepto? yo pienso cada vez más que es algo que nos hemos inventado para tranquilizarnos/justificarnos? Y no pq estemos en una sociedad de espectáculo como dice Baudrillard en la que se margine (o se automarginan pq les va estrecha?) a una parte de la sociedad sino en su misma esencia. La "vida" por llamarlo de alguna manera va mucho más allá del hombre y de las posibilidades de éste de comprenderla o de "asirla" mediante el lenguaje tratando de expresar sus sensaciones. ¿Verdad? ya no creo.

12:08 p. m.  
Anonymous Krit escribió...

ya no creo en en la verdad, no es que os pregunte si es Verdad lo que digo, ja ja

3:58 p. m.  
Anonymous Sr. Verle escribió...

B.: Necesitariamos un post, paralelo al del blog de Horrach, con 'Lo francés'. Es un reto que le lanzo (que está en su perfecto derecho de rechazar).

4:44 p. m.  
Anonymous gengis kant escribió...

La realidad no es nada substantivo, definitivo, absoluto; consiste nada más, pero nada menos, que en un límite, quién sabe si provisional, en una relación pues. Llamamos real a aquello detrás de lo cual creemos que no hay nada más. Es un concepto humilde, sí, pero imprescindible, como lo demuestra que hasta sus críticos más extremados dicen que todo ES un sueño.

2:41 a. m.  
Blogger Horrach escribió...

Desde luego Francia sí que estaría en condiciones de completar una imponente selección para poder hacer frente a los dream teams de Grecia y Alemania.

3:14 a. m.  
Anonymous phiblógsopho escribió...

He estado visitando este blog furtivamente y no he podido sino caer en la tentación de crear un enlace directo desde mi propia bitócora. No sé cómo diablos es solamente hasta ahora que me entero de este blog y del de Horrach...

Saludos.

5:17 p. m.  
Anonymous Bartleby-Librepensadores escribió...

Phiblógsopho: Tan bien venido como bien hallado en su blog. Como la carta misteriosa del cuento de Poe, todo lo tenemos delante pero nada encontramos, obsesionados como estamos por una búsqueda exhaustiva, totalitaria.

Cambio de tercio: De la entrevista a Zizek en El País destaco su plástica imagen de un moderno Narciso, falsamente hedonista: "La lógica masturbatoria rige las relaciones sociales". Digo falsamente hedonista porque lo que caracteriza esa masturbación es su necesidad de ser colectiva y manifestarse como espectáculo, más que el placer.

Es una huida compulsiva de la relación con la identidad, tanto con la propia como con la del vecino. De la identidad tangible, frente a la etérea -sin compromiso- del grupo anónimo.

Así, cuando dice: "Es como Internet: todos conectados pero aislados".

7:55 p. m.  
Anonymous Bartleby-Librepensadores escribió...

Sr. Verle, Horrach: Francia juega eternamente la promoción, en filosofía, siempre lastrada por la cultura. Que necesita de la estepa centroeuropea, barrida por los vientos de la locura y anclada por el orden de la razón, para levantar el vuelo. Es alemana. Y griega por la grandeza de haber sabido alojar la razón en casa de los dioses.

Francia llama administración al orden y cultura a la filosofía.

8:01 p. m.  
Anonymous Bartleby-Librepensadores escribió...

Gengis:
Suponiendo (como supongo) que el concepto de realidad no es finito y que nos aproximamos a él por una función de límite, efectivamente hay que definir intervalos: mito, imaginario / ficticio, mágico / milagroso. Más allá de cada uno de ellos está el otro, pero si todos fueran distintos estados de lo real, hay que fijar sus fronteras exteriores, ya que -como dice- no es nada substantivo.

8:41 p. m.  
Blogger Horrach escribió...

Bart, muy agudo con 'lo francés', lo suscribo. Aunque también es cierto que sus estrellas podrían complicarle algún partido a los galácticos griegos y alemanes en un día de torrija (cosa que los españoles no podrían hacer).

1:39 p. m.  
Anonymous Krit escribió...

Gengis, me ha gustado mucho su definición de realidad, coincide sorprendentemente con la idea que tenía yo sobre los conocimientos científicos pero nunca pensé que la realidad pudiera ser definida también de esa forma; quiero decir que normalmente la gente cree que sí que existe la verdad aún inalcanzable aunque, se me ocurre sobre la marcha, presuponer que es un límite hace pensar en una aproximación a algo, como si ese algo existiera después de todo. ¿Es un concepto imprescindible? ¿realmente? Tal vez lo sea tal como está planteado actualmente el "sistema" de creencias, es uno de sus axiomas. ¿Podríamos llegar a tener nuevos constructos mentales que no tuvieran en cuenta ese concepto?

12:47 p. m.  

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