15 de agosto de 2006

'De la lengua española' (Cándido)


(Este
artículo de Cándido fue Premio Nacional de Periodismo 'Miguel Delibes' en 2001, publicado originalmente en el diario ABC el 29 de octubre de 2001)

"En la inauguración del II Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado recientemente en Valladolid, donde, dicho sea de paso, es costumbre popular anteponer el pronombre al verbo -"me dé un kilo de patatas"- Camilo José Cela se quejó de que el latín se hubiera perdido como lengua franca europea.

No es una queja baladí o puramente intelectual. En la primera mitad del siglo XIX Schopenhauer vino a decir que aquellos que no entienden el latín se parecen a quienes están en medio de un bello paisaje con el tiempo nublado, ven con claridad las cosas cercanas, pero un paso más allá se pierden en lo impreciso.

La lengua española es hija del latín, nieta del griego y bisnieta del sánscrito. No digo que haya que aprender todo eso, pero tampoco darlo por muerto y enterrado, pues sería conciencia rechazada. Y es que llamar lengua muerta al latín, cuando la nuestra está saturada de su ser, del que partió como la más poderosa de las lenguas romances, es como llamar muerto al gótico y echar abajo las catedrales. Está muerto el mundo en que hablaron y escribieron Virgilio, Horacio, Terencio, Ovidio, Marcial, pero cómo hablaron y escribieron cargó de precisión y de belleza nuestra lengua. Durante una época histórica larga los humanistas españoles escribieron cientos de libros en latín -"si no siempre entendidos, siempre abiertos", dice Quevedo- como la mejor forma de comprometerse con la realidad vital de su tiempo. Si a buena hora y desde los órganos rectores de las comunidades europeas se hubiera conformado una enseñanza seria del latín, que resultaría estúpido comparar con el volapuk o el esperanto, tendríamos hoy un vínculo de comunicación neutral que por lo menos nos ahorraría el cotorreo heterogéneo de las traducciones simultáneas en los saraos burocráticos de la Unión, entre otros pormenores.

No obstante la idolatría del presente, que es el rasgo definitorio de la cultura de masas, hace que el individuo arroje de sí todos los valores que no son realizables inmediatamente. El resto son fantasmas. La guitarra eléctrica sustituyendo al órgano en las catedrales, el "digest" amable y simplificador en vez de la obra numerosa, matizada y difícil, el flamenco andaluz desmedulado hasta la españolada para que guste en Nueva York, la hamburguesa "standarizando" el paladar de millones de personas, son pruebas de que el descenso es constante y seguro, precisamente por los canales de producción.

La Academia es hoy un canal de producción de lengua de la que se apartan y entierran los residuos del latín, como si fuesen residuos radiactivos. Y la producción "crea" al consumidor, el cual no responde, sólo reacciona mediante signos paulovianos. Con el gran montón de vocablos que los vocabulistas de la Academia han echado ahora al Diccionario siguen, efectivamente, al consumidor, pero también lo crean.

No tengo la menor intención de entrar en disquisiciones filológicas que siempre serían vagas y se me acabarían pronto, pero sí quiero decir que el mestizaje, que refuerza el hecho lingüístico tanto como el biológico, puede deslizarse hacia la amalgama más que hacia la aleación. No soy un racista de la lengua, sino un miedoso de la jerigonza. Conozco las aportaciones valiosas de las germanías y su genialidad expresiva en muchos casos, pero aun contando con el rigor selectivo de la Academia podemos acabar hablando en dirección contraria al genio de nuestra lengua, y entonces "eso" será también la lengua. Que la lengua española o castellana hablada ha perdido calidad, que el promedio de su potencia activa se ha rebajado, es un hecho palmario. Para empezar ha perdido capacidad de matiz, subjetividad, precisión, sensibilidad, estilo y magia, y quizá eso la haga más rentable al poder ser sometida más fácilmente a la praxis del ordenador, que liquida la autoexpresión al rechazar la diferencia y no permitir siquiera un instante de gracia. Y el rebelde de Huxley contra el lenguaje de la manada informatizada, aquel "salvaje" que sólo hablaba con parlamentos de Shakespeare, también se rendirá."

(Escritura mejicana (mixteca), Rituales del Templo,Facsímil prehispánico, Codex Borgia, Biblioteca Apostólica Vaticana)

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo escribió...

Cándido en sus últimos meses de vida, con motivo de la recepción de 'medallas tumorales'.

http://www.apeuropeos.org/ordenmerito.html
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quicio

10:14 a. m.  

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