7 de febrero de 2006

Víctimas en el País Vasco: De alguna manera... tendré que olvidarte.

(ver también El ensordecedor silencio de los vivos.)


Hoy ha ocurrido que el silencio forzoso del Nickjournal del Blog de Arcadi Espada nos ha permitido seguir la recomendación de Azaña: "si cada uno hablara sólo de lo que sabe, se haría un gran silencio que podríamos aprovechar para estudiar" En este caso me ha servido no para estudiar, pero sí para sentir. Porque el artículo de Arcadi -escrito con el hígado, como merece el motivo- da que sentir. Y da para acompañar en el sentimiento de marginación y clandestinidad en el que están -y más que van a estar- las víctimas del terrorismo en el País Vasco. Y da para no parar de escribir y apoyar a esos verdaderos excluídos y olvidados.
La ministra danesa de Integración ha dicho -en respuesta a las demandas islamistas de perdón por las caricaturas- que "no negocia con los principios". En el PV sí se está negociando con los principios. Hasta conseguir finales próximos previsibles.
Reproduzco, procedente del Blog de Arcadi Espada, el párrafo del artículo "Moral y política" publicado por el portavoz socialista en el Parlamento vasco, José Antonio Pastor, en el diario Gara, el 5 de febrero de 2006, y objeto de este comentario.

"Es una reflexión que aparece en uno de los documentos de trabajo. La situación política vasca tiene dos momentos importantes. El momento en el que se puede iniciar el proceso de paz, pero evidentemente hay un día después. Y ese día después, ese proceso de reconciliación que no va a ser fácil, necesita del concurso de las más de mil víctimas del terrorismo y necesita también de ejercicios de generosidad y de flexibilidad por parte de todos. Hay que atender el criterio de las víctimas, que básicamente piden que se les reconozca el daño causado y se les pida perdón, pero por otra parte también hay que pedirles una cierta dosis de generosidad, en ambos sectores, que si se quiere los personalizamos en las víctimas y en los presos de la banda terrorista ETA que, de una forma u otra, en función de las circunstancias de cada uno y a lo largo del tiempo, deberán ir reintegrándose con cierta normalidad a la vida política. Claro, es muy difícil conjugar dos mundos que han estado tan apartados y en el que unos han sido víctimas y otros básicamente verdugos, y eso va a exigir muchas dosis de diplomacia, generosidad, mano izquierda y sentido común. Es cierto que a las víctimas hay que escucharlas y tenerlas en cuenta a la hora de aplicar estas políticas, pero no pueden convertirse en un agente político activo en un proceso de paz; no lo han sido en ningún proceso del mundo".

Ahí está la clave del mensaje de José Antonio Pastor, mensajero del nuevo discurso oficial del PSE y del viejo pero vigente del nacionalismo institucional e instituyente en el País Vasco. Ese "básicamente verdugos" implica que los verdugos también han sido otras cosas, más legítimas, socialmente aceptables y legitimadoras del proceso de nacionalización. Por ejemplo: luchadores –con medios erróneos, ¡eso sí!, apresurémonos a decirlo - de la patria y, en tanto que las antiguas patrias chicas están de moda, modernizadores del viejo y obsoleto Estado unitario y centralista. El progreso por otros medios. Los caminos del Señor son inescrutables pero tienen final feliz.

Hay otra equivalencia al "básicamente" muy utilizada por los transformistas políticos en busca permanente –con magnífico olfato- del poder: es el "de alguna manera" Es el "de alguna manera tendré que olvidarte", de Aute, pero sin nostalgia; por ejemplo, "de alguna manera tendrán las víctimas que integrarse en el proceso de paz". Hay una manera rápida: la integración por amortización anticipada, o sea, desapareciendo, olvidando su condición de víctimas porque ya no hay papel escrito para ellas en la nueva función. Y con la caducidad de la condición de víctimas, caduca la de los verdugos. Y con ambas se puede iniciar el proceso de paz con limpieza, sin el engorroso lastre del inmediato pasado, para resolver los "conflictos". Obviamente, no caduca la condición de muerto que tienen los asesinados, pero sí se archiva su recuerdo. Sine memoriam.
Esa perversa equivalencia de fondo entre víctima y verdugo, con vecindad autorizada entre ambos, como en Azkoitia. El cristalero y la viuda como modelo de convivencia para el PV. La integración ideal de las víctimas se producirá cuando la viuda acuda al batzoki. O a la agrupación de José Antonio Pastor.

Esa expresión "de alguna manera" va acompañada de un sotto voce modoso ("…hay que reconocer que es doloroso, que es delicado, pero no podemos estancarnos…") Y de un mohín, de un gestito con leve agachamiento y bamboleo de la cabeza.

Pero también hay otra clave en el discurso deslizante del PSE como intento de erigirse en solvente candidato a gobernar el País Vasco: "las víctimas … no pueden convertirse en un agente político activo en un proceso de paz; no lo han sido en ningún proceso del mundo" Es decir, se les jubila con agradecimiento de la paciencia y moderación prestados, con medalla si hace falta, y se les conmina al silencio. Aparte de que sí lo han sido en otras partes, desde Irlanda hasta Timor pasando por Kosovo. ¡Y véase Timor después del "proceso"!

Si no pueden ser actores de la próxima función de teatro que plumas mejor colocadas en la línea de salida del poder ya están escribiendo, ¿deberán ser clacque de ese próximo "proceso de paz"?
¡Ay! Esos deslizamientos sigilosos de los partidos "con vocación de gobernar", ¡cuánta moral dejada en el morral!

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo escribió...

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4:21 p. m.  

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