21 de junio de 2006

En el pozo bruno (cuento)

(Antonio López García, La casa de su tío Antonio López Torres, 1972-75)

(Colaboración especial de
El Xiquet de Columbretes, procedente de El Quicio de la Mancebía)

Recuerdo que el amanecer se presentaba, una vez más, exultante, traslúcido, y ella seguía con los ojos atrancados. Se negaba a recibir los brillos del vivir para los que creía ya no tener protección.

Y yo le hablaba de mi esperanza, que quería que fuera la suya. Para que saliera de la escama que le robaba el anhelo. Que abriera la vista al fresco día y lograra de nuevo la resonancia con la vida.

Durante todas las horas de sol le reclamé el esfuerzo y le di mi apoyo, hablándole suave, con dulzura. Acariciando sus sentimientos. Mostrando afectos y ánimo para levantarle el suyo. Persistiendo con miras al ansiado milagro: un vuelco en su mirada.

Cuando mi desaliento asomaba con riesgo, abrió los ojos tímidamente: grandes, negros, y me entusiasmé por un instante. Más cuando miré la ventana, ya era de noche.

(El Xiquet de Columbretes (2006). Todos los derechos reservados)

3 Comentarios:

Blogger Librepensadores escribió...

Tus cuentos acarician los sentimientos del lector, que es la mejor manera de establecer afectos con él. Así consigues la complicidad. En seguida, y además, llega la literatura.
Saludos, Bartleby.

7:19 p. m.  
Anonymous tania escribió...

qué bien escrito está..., qué gusto...

7:57 p. m.  
Blogger Purificación Ávila. escribió...

Gracias por darme la bienvenida y tu comentario,Xiquet.Los cuentos cortos y concisos son como los poemas: que cuando dicen mucho en poco son buenos. Y ese es tu caso.Te leeré con entusiasmo. Un fuerte abrazo.
Alicia.

10:34 p. m.  

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